París vio un empate con aroma a clásico: Francia e Italia no se sacaron diferencias en la Nations League
Olise abrió el marcador con un zurdazo que besó el travesaño, Bastoni empató con una corrida a campo abierto y los dos arqueros se consagraron como figuras del 1-1 en el Stade de France.
La noche en el Stade de France tenía ese perfume a partido grande que se siente apenas uno cruza la puerta. Francia e Italia empataron 1-1 por la tercera fecha del grupo A de la Nations League, en un cruce donde los arcos terminaron siendo los grandes protagonistas. Los dos seleccionados llegaban de ganar y se fueron con un punto cada uno, aunque el trámite dejó la sensación de que alguien se quedó con las ganas de más.
Olise rompió la sequía y Bastoni respondió con carácter
El cero se rompió en el complemento, después de un primer tiempo donde Francia había manejado la pelota sin profundidad. Michael Olise tomó el envío corto desde un tiro libre de Cherki, se acomodó y sacó un zurdazo que hizo temblar el travesaño antes de meterse. Hasta ahí, Gianluigi Donnarumma había sido un muro.
La igualdad llegó por una corrida que todavía se analiza en las mesas de café de Milan. Alessandro Bastoni le robó la pelota a Adrien Rabiot en la salida, avanzó por el espacio vacío y definió con la zurda, lejos del alcance de Maignan. Un gol que nació de un error y se transformó en una muestra de carácter italiano.
Dos arqueros en estado de gracia
Si el partido fue empate, gran parte del crédito se lo llevan los guantes. Donnarumma sostuvo a Italia en los momentos más calientes: le sacó un disparo a Doué, contuvo el rebote de Dembelé, desvió un remate de Olise y, a ocho minutos del cierre, se estiró para mandar al córner un intento de Camavinga que se metía en un ángulo.
Del otro lado, Mike Maignan también respondió cuando lo llamaron. En la primera mitad, evitó sobre la línea un gol cantado de Moise Kean tras un centro de Kayode. Más tarde, con el marcador ya igualado, envió al córner un cabezazo del propio Kean que llevaba destino de red. De no ser por él, la noche italiana habría sido aún más amarga.
La roja a Upamecano cambió el aire
El tramo final del encuentro se abrió cuando Upamecano vio la segunda amarilla por un forcejeo con Kean y dejó a Francia con diez. Italia, que había sido más cautelosa, fue a buscarlo con Barella y con una proyección de Calafiori cuyo pase hacia atrás pasó cerca de conectar con Kean otra vez. Sin embargo, el marcador no se movió.
Hugo, un francés de 52 años que vio el partido desde la tribuna de Colombes, lo resumió con la crudeza que tienen los hinchas de verdad: 'Donnarumma nos sacó el alma. Francia mereció un poco más, pero cuando un arquero así te ataja cuatro veces seguidas, uno termina aceptando el empate'. En el banco italiano respiraron aliviados; en el francés, masticaron bronca.
Con este resultado, Francia e Italia se mantienen en la pelea por el liderazgo del grupo A, aunque el empate deja a ambos con la sensación de que el otro le arrancó un punto más que un punto cedido. El historial dirá lo suyo, pero en París la tabla, por ahora, no se mueve demasiado.
