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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Por qué el abdomen no afloja aunque uno haga abdominales todos los días

Genética, hormonas, sueño y una combinación clave: lo que dice la evidencia sobre la grasa que más cuesta bajar y por qué la estrategia tiene que ser integral.

Por Cecilia AbregúSociedad y vida cotidiana · · hace 38 d
Por qué el abdomen no afloja aunque uno haga abdominales todos los días

«Yo hago abdominales hace seis meses y la panza sigue igual», me dijo la semana pasada Marta, que toma la 152 todos los días para ir al gimnasio en Palermo. Lo que le pasa a ella le pasa a miles: la grasa del abdomen no cede aunque se haga ejercicio y se cuide la alimentación.

El cuerpo no decide de qué zona sacar la grasa que necesita como energía. Por eso, los abdominales pueden tonificar el músculo pero no garantizan que baje el volumen visible.

Dos tipos de grasa que no son lo mismo

En la zona media se acumula tejido subcutáneo, justo debajo de la piel, y tejido visceral, que rodea los órganos. Este último es el que más riesgo cardiovascular y metabólico trae aparejado.

La distribución responde a edad, carga genética y patrones hormonales. Por eso, dos personas con rutinas similares pueden registrar cambios muy distintos.

Dormir mal también engorda la cintura

Un trabajo de Mayo Clinic detectó que restringir el sueño se asoció con un 9 por ciento más de área adiposa total en el abdomen y un 11 por ciento más de grasa visceral, comparado con condiciones controladas. A eso se suma que dormir menos altera las señales de hambre y saciedad.

Lo que sí muestra resultados consistentes

  • Mejorar la calidad de la dieta y aumentar la actividad física al mismo tiempo, según un estudio publicado en JAMA Network Open que siguió a más de 7.000 adultos durante 7,2 años.
  • En ese trabajo, el grupo con mayores mejoras conjuntas presentó 149 gramos menos de grasa visceral al final del seguimiento.
  • Sostener hábitos de sueño regulares para no boicotear los otros dos ejes.
  • Medir el progreso por fuerza, continuidad y circunferencia de cintura, no solo por el espejo.

La evidencia apunta a estrategias que articulan alimentación, movimiento y descanso de forma sostenida. Como me dijo Marta cuando le conté lo del estudio: «Entonces lo que me falta es dormir bien, no hacer más abdominales».

Si te pasó algo parecido, contame qué hábito sumaste o cambiaste y te leo: esta sección la hacemos entre todos.

CA
Cecilia AbregúSociedad y vida cotidiana

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