Quilmes abre las puertas para despedir a Ricardo Soulé, el hombre que le puso música a la Biblia
La familia del fundador de Vox Dei confirmó el velatorio abierto en la Casa de las Culturas para el viernes a la noche y el sábado a la mañana. El guitarrista y compositor murió a los 76 años tras una internación en su ciudad natal, donde había arrancado todo con Mach 4 en 1967.
Los invitamos a rendirle un hermoso y respetuoso homenaje, pidieron los hijos de Ricardo Soulé al confirmar que el velatorio del músico será abierto al público en la Casa de las Culturas de Quilmes. La convocatoria, difundida por la cuenta oficial del artista, se transformó en pocas horas en una pequeña peregrinación del rock argentino: la de quienes crecieron con la voz y la guitarra de un tipo que eligió contar la historia sagrada en formato de power trío.
Una despedida en dos turnos
La familia informó dos franjas de acceso para el último adiós. El viernes el ingreso será de 20 a 1 de la madrugada y el sábado de 7 a 11, en la sede de Pasaje Papa Francisco (antes Rivadavia) 383, en pleno Quilmes Centro. El lugar no es casual: Soulé había nacido el 15 de marzo de 1950 en esa misma ciudad y allí había dado sus primeros pasos en la música.
“Los invitamos a rendirle un hermoso y respetuoso homenaje.”Familia de Ricardo Soulé
El músico murió un viernes, después de permanecer internado en un sanatorio quilmeño. Apenas once días antes, el 11 de septiembre, había anunciado por sus redes una pausa en las presentaciones para encarar un tratamiento junto a su familia. La noticia cayó como un baldazo de agua fría en un ambiente que todavía lo tenía activo, dando clases de violín y girando con La Bestia Emplumada, el proyecto que compartía con su hijo Gabriel.
De Mach 4 a la Vulgata: la ruta de un quilmeño universal
Porque la historia de Soulé se entiende mejor si se cuenta desde el principio. En 1967 formó Mach 4 junto a Willy Quiroga, Rubén Basoalto y Juan Carlos Yodi Godoy. Dos años más tarde, el grupo mutó de nombre y se convirtió en Vox Dei, una de las bandas fundacionales del rock nacional. Dentro de ese trío Soulé tocaba la guitarra y el violín, cantaba y, sobre todo, componía. De esa primera etapa sale Presente (El momento en que estás), incluida en Caliente, el disco debut de 1970. El propio Soulé recordaba que la había escrito a los 17, cuando todavía cursaba en el Nacional de Quilmes, a partir de una separación de quien después sería su esposa. Una canción de teenager convertida en himno de varias generaciones, vaya casualidad.
En 1971 llegó La Biblia, el trabajo más ambicioso y discutido del grupo: una interpretación musical de textos del Antiguo y el Nuevo Testamento que incluyó Génesis y Libros sapienciales. La obra dividió aguas, como suele pasar cuando el rock se anima a meterle mano a lo sagrado, pero también le dio a Vox Dei un lugar propio en el mapa. Después de alejarse de la banda en 1974, Soulé siguió como solista con discos como Vuelta a casa, Romances de gesta y Vulgata, donde continuó explorando ese cruce entre fe, literatura y rock progresivo que lo había marcado desde joven.
- Qué: velatorio abierto al público de Ricardo Soulé.
- Cuándo: viernes de 20 a 1 y sábado de 7 a 11.
- Dónde: Casa de las Culturas, Pasaje Papa Francisco (ex Rivadavia) 383, Quilmes Centro.
- Quién convoca: la familia, a través de la cuenta oficial del músico.
Y ahora viene la pregunta que la redacción no puede dejar de hacer, aunque duela: ¿qué canción de la trayectoria de Ricardo Soulé se quedan eligiendo parasonar en el pasillo de la Casa de las Culturas mientras le dan el último adiós? ¿Presente, con esa letra escrita a los 17 que todavía suena como si la hubieran compuesto ayer? ¿Algún fragmento de La Biblia, para volver a discutir si aquello fue herejía o genialidad? ¿O directamente un tema de La Bestia Emplumada, ese puente entre el viejo Soulé y su hijo Gabriel que mostraba que el tipo no se había jubilado del oficio? Lo único seguro es que, se elija la que se elija, Quilmes va a sonar distinto este fin de semana. Y ya que estamos con los cruces entre lo sagrado y lo profano, alguien debería avisarles a los organizadores del Septiembre Musical que este año les quedó un casillero vacante y de los buenos: nada menos que el de la despedida a un quilmeño que le puso trío eléctrico al Génesis. Habrá que aguantarse las ganas de pedir que el próximo festival le rinda tributo con un set entero de La Biblia, interpretado por alguna banda independiente del conurbano que se anime. Mientras tanto, el velatorio abierto sigue siendo, paradójicamente, la invitación más rockera que le quedó a la semana.
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