Ramallo Club recortó a USD 9.000 el ingreso a su red de franquicias y se propone duplicar la cantidad de locales hacia 2027
La cadena de sándwiches de miga, que ya opera 26 puntos de venta en el área metropolitana, eliminó a un intermediario comercial y pasó a gestionar la venta de franquicias de manera directa. La inversión inicial quedó muy por debajo del promedio del sector gastronómico, que en muchos casos ronda los USD 30.000.
La cadena de sándwiches de miga Ramallo Club, que hoy cuenta con 26 locales en el área metropolitana de Buenos Aires —seis propios y veinte franquiciados—, relanzó su modelo de franquicia con una inversión inicial de USD 9.000 por punto de venta de aproximadamente 30 metros cuadrados, una cifra que se ubica muy por debajo del promedio del sector gastronómico, donde la entrada suele rondar los USD 30.000. La baja se explicó, según detallaron fuentes de la compañía, por la eliminación de un intermediario comercial que hasta ahora se encargaba de vender las franquicias y por el traspaso de esa función a la estructura interna de la empresa.
“Apuntamos más a vender el producto que a tener ganancias en la venta de la franquicia. Ahora manejamos el negocio en forma directa, entonces no tenemos ese costo. El precio que nos pasa el proveedor es el que le pasamos al franquiciado.”Voceros de Ramallo Club
Un esquema que prioriza volumen por sobre margen por unidad
Toda la producción de la red sale de una planta ubicada en Munro, en la provincia de Buenos Aires, que elabora cerca de 70.000 sándwiches por mes, comercializados a $1.700 por unidad. Con esa dinámica, la facturación promedio anual por local se ubica en torno a los USD 110.000, y la empresa proyecta un crecimiento del 30% en su facturación durante 2026 respecto al año anterior, en parte apalancado por la incorporación de nuevas categorías —papas fritas, encuentros, pizzas y cafetería— que apuntan a ampliar la oferta más allá del producto que dio origen a la marca.
En términos reales, la decisión de Ramallo Club refleja un cambio de lógica: ya no se cobra una prima relevante por el ingreso al sistema, sino que el retorno se busca en la escala de unidades vendidas y en la facturación agregada de la red. La comparación con la zafra anterior muestra un descenso marcado en el canon inicial, que pasó de USD 17.000 a USD 9.000, es decir una reducción cercana al 47%, mientras que el ticket por unidad se mantuvo estable en pesos.
La expansión hacia 2027 y la mirada en el interior
- La meta para 2027 es alcanzar los 50 locales, casi duplicar la red actual de 26 puntos de venta.
- Hoy la operación se concentra en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.
- La compañía evalúa avanzar hacia otras provincias, con Neuquén como uno de los mercados analizados.
- En ese destino se estudia un esquema de máster franquicia, con operadores locales que desarrollen la marca en la región.
El negocio tiene raíces familiares que se remontan a unos cuarenta años, cuando inmigrantes de origen croata llegaron al país y se desempeñaron como cocineros. La siguiente generación continuó con la actividad y, frente a una situación de desempleo, comenzó a elaborar recetas caseras de sándwiches de miga y tortas. El primer local abrió en Villa Luro y luego se mudó a Núñez, sobre la calle que da nombre a la marca. Cuatro décadas después, la compañía enfrenta el desafío de escalar su formato con una ecuación comercial más austera: menos costo de entrada, gestión directa de la franquicia y una estrategia de expansión que, según sostienen en la empresa, se apoya en el volumen de venta por local más que en el margen unitario.
El dato que hay que seguir la semana que viene es el avance de las conversaciones para desembarcar en Neuquén bajo la figura de máster franquicia y la evolución de las ventas en los locales existentes durante el primer tramo de 2026, dos variables que permitirán medir si el nuevo esquema de USD 9.000 de inversión inicial sostiene el ritmo de incorporación de franquiciados que la compañía necesita para llegar a los 50 locales en 2027.
