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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Resident Evil: la vuelta de tuerca de Zach Cregger que no se banca a Umbrella

La nueva película del universo creado por Capcom convierte a un tal Bryan en carnada ambulante de Raccoon City. Criaturas mutadas, linterna en mano y un arsenal que se gana cartucho por cartucho. La crítica de Fernando Yapura.

Por Fernando YapuraCultura y espectáculos · · hace 24 d
Resident Evil: la vuelta de tuerca de Zach Cregger que no se banca a Umbrella

"Bryan tiene que conseguir armas, encontrar municiones y atravesar lugares oscuros para enfrentar a las criaturas que aparecen en su camino". Así arranca, palabra más palabra menos, la sinopsis oficial de la nueva película de Resident Evil que dirige Zach Cregger, el mismo de Barbarian, y que vuelve a poner a Raccoon City en el mapa después de años de Traslationes Cinematográficas Más O Menos Fracasadas. La diferencia es que esta vez no se trata de otro reboot desesperado ni de una secuela directa de las seis películas con Milla Jovovich: acá hay una historia original, con personajes nuevos y con el universo de Capcom como materia prima para que Cregger haga lo que mejor sabe hacer, o sea, meterle horror genuino a una propiedad que venía bastante maltratada en la pantalla grande.

El protagonista, Bryan, recorre Raccoon City pasando por todos los escenarios obligatorios de la saga: calles nevadas, una alcantarilla, una granja y un hospital. La estructura es la de un survival horror clásico, con el personaje avanzando de a poco, encontrando objetos y resolviendo puzzles a los tiros. Quien haya jugado aunque sea un Resident Evil sabe exactamente de qué se habla: accesos bloqueados, cerraduras tramposas y la sensación permanente de que nunca tenés suficientes balas.

Un arsenal que se gana cartucho por cartucho

El detalle más jugoso, y el que mejor traduce el espíritu del videojuego, es el tema de las armas y las municiones. Bryan consigue una pistola, una escopeta y un rifle de asalto, pero tener un fierro no alcanza. En la granja, por ejemplo, tiene que buscar cartuchos para la escopeta antes de poder usarla. Es el viejo truco de Capcom obligándote a administrarte los recursos, y acá lo trasladan al cine sin que parezca un capricho de diseñador gráfico con pretensiones autorales.

La iluminación cumple el mismo rol que en los juegos: Bryan lleva una linterna para moverse por la nieve, las cloacas y las calles a oscuras. Objeto clásico de la saga, sirve para orientarse pero también puede alertar a enemigos sobre dónde estás. Cregger usa ese recurso como motor de tensión, no como guiño gratuito para fans, que de hecho ya hubo demasiados en las adaptaciones anteriores y casi todos caían en el ridículo.

Los monstruos y los dos científicos de Umbrella

Las criaturas cumplen con el reglamento de la franquicia: un perro en un granero cuya cabeza se abre y muestra tentáculos, una bestia en el ascensor del hospital que vomita ácido, y un engendro compuesto por fragmentos de cuerpos que crece a medida que absorbe restos con sus tentáculos. Nada que un fan no haya visto en un montón de juegos, pero el director los integra al ritmo de la película en lugar de presentarlos como atracción de feria.

  • Perro mutado con tentáculos en la cabeza, dentro de un granero.
  • Criatura con vómito ácido que ataca en el ascensor del hospital.
  • Monstruo compuesto por restos humanos que aumenta de tamaño con cada absorción.
  • Cerraduras y accesos bloqueados que condicionan el avance de Bryan.
  • Municiones escasas que obligan a explorar antes de disparar.

Completan el elenco Paul Walter Hauser y Zach Cherry como dos científicos de Umbrella, la farmacéutica responsable de los experimentos biológicos que vienen arruinándole la vida a medio planeta desde 1996. Su misión en el relato es intentar frenar el desastre que ellos mismos desataron, el clásico personaje corporativo que mira el tsunami desde el helicóptero y dice "esto se nos fue de las manos". Habrá que ver si Cregger les da algo más que la pose de ejecutivo con culpa existencial.

Veredicto: un septiembre con zombis y un guiño al Septiembre Musical

La saga empezó en 1996 con Chris Redfield y Jill Valentine atrapados en una mansión llena de zombis, y al año siguiente ya estaba Claire Redfield y Leon S. Kennedy recorriendo Raccoon City. Cregger retoma ese universo sin atarse a la cronología: nuevos personajes, mismos lugares, idéntica sensación de que el mundo exterior dejó de existir. Para los lectores que tengan ganas de algo del palo pero sin pagar entrada, se recomienda ir a ver cualquier obra independiente de teatro de suspenso en los centros culturales del conurbano, que ahora en septiembre siempre hay alguna perlita escondida entre tanto festival oficial. Y ya que estamos en fecha, una broma que viene como anillo al dedo: la programación del Septiembre Musical de este año parece tan larga como la lista de muertos en Raccoon City; la diferencia es que en uno todavía te dan un programa de mano y en el otro te dan una escopeta con dos cartuchos. Bienvenidos a Resident Evil, otra vez.

FY
Fernando YapuraCultura y espectáculos

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