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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Siete de cada diez argentinos ven la economía en rojo y miran el segundo semestre con más sombras que luces

Una encuesta nacional de septiembre, realizada sobre 2.067 personas, refleja un cuadro de percepciones predominantemente negativas sobre el presente económico y una mayoría que anticipa un empeoramiento en los próximos seis meses, con la inflación cotidiana y el mercado laboral como los focos más críticos.

Por Hugo BarrionuevoCampo y producción · · hace 5 h
Siete de cada diez argentinos ven la economía en rojo y miran el segundo semestre con más sombras que luces

La fotografía que dejó la encuesta Latam Pulse de septiembre, elaborada sobre 2.067 personas en todo el país, es la de un electorado que mira la economía con preocupación creciente y que, al mismo tiempo, descree de una mejora cercana, en un contexto donde la inflación que se siente en el bolsillo volvió a escalar y se ubica como la más alta desde abril pasado, de acuerdo con el índice de percepción relevado por el estudio.

Al ser consultados por la situación general del país, los encuestados respondieron con una mirada marcadamente crítica: el 71% calificó la economía como mala, el 21% la consideró buena y apenas un 9% la describió como normal, lo que dejó un saldo neto de 50 puntos porcentuales en contra de la visión optimista, una diferencia que describe con claridad el estado de ánimo dominante en la sociedad argentina al cierre del tercer trimestre del año.

El bolsillo del hogar y el mercado laboral, los flancos más golpeados

La evaluación sobre la propia economía familiar repitió la tendencia negativa, aunque con algo menos de intensidad: el 60% de los consultados la consideró mala, el 20% la describió como normal y otro 20% la calificó como buena, con un saldo desfavorable de 40 puntos que, sin embargo, evidencia que el deterioro también se siente puertas adentro de los hogares y no queda circunscripto a una mirada abstracta sobre el rumbo del país.

Donde la percepción se volvió más dura fue en el mercado laboral, donde tres de cada cuatro encuestados lo definieron como malo, en tanto que solo el 13% lo calificó como bueno y el 12% como normal, una diferencia de 62 puntos entre las opiniones favorables y las desfavorables que lo convierte en el capítulo con peor saldo del relevamiento y que muestra la profundidad de la inquietud sobre la falta de empleo y la calidad del trabajo disponible en la Argentina de hoy.

Expectativas hacia adelante: predominio de quienes creen que viene peor

Cuando se les pidió que se proyectaran seis meses hacia adelante, los encuestados respondieron con un horizonte mayoritariamente sombrío: el 55% anticipó que la economía del país empeorará, el 31% previó una mejora y el 14% consideró que la situación permanecerá sin grandes cambios, en lo que constituye otro indicador elocuente del descreimiento sobre una recuperación cercana y que se completa con el dato de que el 48% cree que su propia economía familiar también retrocederá en ese mismo período, contra un 32% que espera una mejora y un 20% que se mantiene a la expectativa.

  • El índice Atlas-CPI de septiembre trepó a 30,6 puntos, frente a 27,9 en agosto y 23,7 en julio, y se convirtió en el valor más alto desde abril, lo que refleja una inflación que se siente con más fuerza en la vida cotidiana de la gente y que ya supera con holgura las marcas de los dos meses anteriores.
  • El 58,5% de los encuestados afirmó que reducirá la compra de bienes duraderos en los próximos meses, una proporción que creció 11,3 puntos respecto de agosto, en una señal clara de que la cautela se traslada a decisiones concretas de consumo y que anticipa un freno adicional para sectores como electrodomésticos, automóviles, materiales para la construcción y demás rubros vinculados al gasto de mediano y largo plazo.
  • En el ranking de problemas más mencionados por la población, la corrupción encabeza la lista con el 50,3% de las menciones, seguida muy de cerca por el desempleo con el 44% y, en tercer lugar, por los altos precios y la inflación con el 27,8%, una combinación de preocupaciones que mezcla desconfianza institucional, fragilidad del trabajo y pérdida de poder adquisitivo.
HB
Hugo BarrionuevoCampo y producción

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