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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Supergirl, Krypto y la licencia de matar al perro

La película que llegó a HBO Max cambia el destino del can kryptoniano respecto del cómic de Tom King y Bilquis Evely, redefine el viaje de Kara y mete a Lobo en el medio. Un recorrido por las diferencias, lo que se gana y lo que se pierde cuando un historieta se vuelve blockbuster.

Por Fernando YapuraCultura y espectáculos · · hace 29 d
Supergirl, Krypto y la licencia de matar al perro

"Krypto envenenado y un viaje espacial para salvarlo": la frase podría haber sido el guiño perfecto de cualquier funcionario nacional inaugurando una muestra, un festival o, con un poco de creatividad, hasta la edición del Septiembre Musical. Pero no, la frase la puso la propia Warner y funciona como disparador de Supergirl, la nueva película del universo DC que acaba de desembarcar en HBO Max y que, lejos de ser una copia fotocopiada del material que la inspira, se toma varias licencias que dan para discutir.

De qué va la película (más allá del marketing)

La dirección es de Craig Gillespie y el guion lleva la firma de Ana Nogueira. La propuesta adapta la etapa Supergirl: la mujer del mañana, escrita por Tom King con dibujos de Bilquis Evely, una de las corridas más celebradas de los últimos años en la historieta de Supergirl. La premisa: Kara viaja con Ruthye, una niña que perdió a su familia en manos de Krem y que se propone encontrarlo. El villano, antes de huir en la nave de la protagonista, le clava un dardo a Krypto. El perro kryptoniano queda herido y, para conseguir el antídoto, Kara acepta el periplo interestelar junto a la chica.

En esa ruta, la película retrata a una Kara que todavía reniega de la Tierra, que no termina de reconocerse como heroína y que se lleva bastante mal con el legado de su primo Superman. El vínculo con Krypto, justamente, es el ancla emocional: hay escenas que retroceden al pasado compartido entre el animal y la protagonista para explicar por qué este perro cuenta más que cualquier discurso solemne sobre la Liga de la Justicia.

El cambio clave: ¿Krypto está vivo o no?

Acá viene el primer plot twist para quien haya leído el cómic y se siente a ver la película. En las viñetas, narradas desde el punto de vista de Ruthye, hacia el final se revela que Krypto siempre estuvo a salvo: alguien lo había llevado a un sitio con sol amarillo, fuera de peligro. En otras palabras, el perro no era el verdadero motor de la persecución. Lo que empujaba a Kara era ayudar a la niña a entender la diferencia entre venganza y justicia, un asunto bastante adulto para un personaje que venía cargando la etiqueta de "la prima simpática de Superman".

La película decide correr ese eje: mantiene a Krypto en riesgo real y sostiene que moverlo es demasiado peligroso. Entonces el antídoto se vuelve una urgencia concreta y la búsqueda deja de ser filosófica para volverse casi medicinal. La diferencia no es menor: cambia el sentido del viaje. La guionista Ana Nogueira corre el centro de gravedad del personaje desde la ética hacia la acción pura.

La modificación también salpica la resolución del enfrentamiento final entre Supergirl, Ruthye y Krem, que en el cine termina resolviéndose con una lógica distinta a la del cómic original.

Lobo, el invitado sorpresa

  • Lobo es uno de los personajes más descontrolados del universo DC y su sola presencia obliga a cualquier historia a correrse del registro solemne.
  • Tom King lo había tenido en carpeta como parte de sus planes originales para la etapa escrita, pero finalmente quedó afuera de las viñetas definitivas.
  • En la película encuentra un lugar propio y aporta un punto de caos bienvenido en medio del recorrido cósmico de Kara.
  • Su aparición reabre un debate viejo: qué tanto puede moverse una adaptación respecto del original sin dejar de serle fiel.

La pregunta final del material de base es jugosa y aplica también a la política cultural local: ¿qué lugar deberían tener los cambios cuando una historia pasa del papel a la pantalla? La respuesta corta es que las buenas adaptaciones no copian, traducen. La larga es que cada vez que un personaje cambia de soporte, cambian los códigos, los tiempos, el público y hasta el presupuesto, y eso se nota.

Dicho esto, mientras el estreno de turno copa las plataformas y las publicidades, vale la pena rastrear qué se está produciendo en los márgenes. Para quien quiera desintoxicarse de multiversos y blockbusters, la movida independiente siempre guarda una perlita. Esta semana, para no ser monotemáticos, nada mejor que darse una vuelta por la programación del Septiembre Musical tucumano: si todavía cree que es un festival donde se interpreta Chacarera y nada más, todavía está a tiempo de comprobar que le erró. Y si encima lo hace mientras piensa que el Septiembre Musical debería programar la banda sonora original de Supergirl en versión sinfónica, mejor todavía: tiene tanto sentido como cualquier otra decisión artística reciente, incluyendo la de mantener a Krypto vivo o muerto según convenga.

FY
Fernando YapuraCultura y espectáculos

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