Trombosis venosa: las cuatro señales que el cuerpo avisa y que muchos dejan pasar
Un coágulo en una pierna puede parecer una molestia menor y terminar en una embolia pulmonar fatal. El cardiólogo Francesco Lo Monaco marca los síntomas, los factores de riesgo y los momentos de la vida en los que hay que prestarle más atención al cuerpo.
"Me dolía la pantorrilla y pensaba que era una contractura del colectivo", me dijo una vecina de Once que tomó la línea 29. Esa frase resume un error frecuente: confundir el primer aviso de un coágulo con algo sin importancia. La trombosis venosa es seria, pero también es prevenible y tratable si se actúa a tiempo.
De eso se trata esta nota: de aprender a leer las señales del cuerpo antes de que sea tarde.
Qué es y por qué preocupa
La trombosis venosa aparece cuando se forma un coágulo dentro de una vena profunda, casi siempre en las piernas. Lo peligroso no es el coágulo en sí, sino que se desprenda y viaje hasta los pulmones. Ahí se convierte en una embolia pulmonar, una complicación que puede ser mortal y que exige atención de emergencia.
Las cuatro señales físicas que Lo Monaco recomienda no pasar por alto
- Dolor o sensibilidad en una pierna, sobre todo en la pantorrilla o el muslo.
- Hinchazón en la zona afectada.
- Cambio de color en la piel: roja, azulada o más oscura de lo habitual.
- Sensación de calor localizada en el lugar del dolor.
Estos síntomas no confirman un coágulo por sí solos. Pero si aparecen juntos o sin un golpe que los explique, la consulta médica no puede esperar.
Cuándo ya no es consulta: es emergencia
Si a lo anterior se suma falta de aire repentina, dolor en el pecho que se agrava al respirar, tos con sangre o pérdida de conocimiento, hay que llamar a emergencias de inmediato. Son los signos clásicos de una embolia pulmonar y cada minuto cuenta.
Quiénes tienen más chances de sufrirlo
El riesgo no se distribuye al azar. Pesan haber tenido un coágulo antes, tener antecedentes familiares o trombofilia, fumar, pasar mucho tiempo sin moverse y convivir con diabetes, insuficiencia cardíaca o cáncer.
En la vida de las mujeres hay tres momentos donde el riesgo sube y conviene conversar con el médico de cabecera: el uso de anticonceptivos hormonales con estrógeno, el embarazo y el posparto, y la terapia hormonal para la menopausia cuando incluye estrógeno.
“La prevención comienza por comprender los propios riesgos, en lugar de asumir que sentirse bien significa que todo está bien.”Francesco Lo Monaco, cardiólogo preventivo
Lo Monaco insiste en algo que vale la pena repetir: el riesgo no es fijo. Cambia con los tratamientos hormonales, con un embarazo, con una cirugía, con semanas sentado en una silla. Por eso el consejo médico válido es el que se ajusta a la historia clínica de cada uno, no el que se repite de boca en boca en la fila del banco.
