Un sábado a pura danza y memoria en el centro de Neuquén
El Baile Infinito sube a las 21 al Cine Teatro Español con una entrada solidaria que se retira en boletería; la puesta la construyen mayores de 60 años a partir de sus propios recuerdos.
“Vamos el sábado, no me lo pierdo”. Así me lo cruzé al vecino mientras subía por la línea 500, ya con la carpeta de las entradas bajo el brazo.
La cita es en el corazón del centro de Neuquén. El Cine Teatro Español, en avenida Argentina 235, abre sus puertas a las 21 para recibir a El Baile Infinito, una creación colectiva que tiene a personas de más de 60 años como protagonistas del escenario.
Cómo conseguir la entrada
- La entrada se retira únicamente el sábado 10, en la boletería del teatro.
- Hay dos franjas: de 10 a 13 y de 18 a 21.
- El aporte es un alimento no perecedero por persona.
La modalidad es solidaria y por eso se intercambia un alimento por cada localidad. No alcanza con llevar uno solo para varios: cada asistente debe acercar el suyo. La organización aclara que la reserva se hace de manera presencial, ese mismo día, sin sistema previo.
Qué se va a ver sobre el escenario
La obra nació de una convocatoria abierta a mayores de 60 años que quisieran sumarse a un proceso creativo. Lo que empezó como ejercicios corporales se transformó en una pieza contemporánea de danza, alimentada por las memorias y las experiencias de cada participante.
Los recuerdos se convierten en movimiento. Las historias personales de quienes están arriba del escenario son la materia prima de la puesta, que juega con la improvisación y respeta los tiempos y las posibilidades de cada cuerpo.
Elenco amateur, resultado sensible. La exploración del movimiento, el reconocimiento del propio cuerpo y el simple placer de bailar aparecen como ejes del trabajo, enlazando lo artístico con lo comunitario.
Quiénes lo hacen posible
La presentación está organizada por la Fundación BPN y cuenta con el acompañamiento del Gobierno de la provincia y del Banco Provincia del Neuquén. Es un mimo al teatro independiente y, sobre todo, a quienes se animan a subir a un escenario a contar su historia con el cuerpo.
Mi pedido es concreto: agendá el sábado 10, pasá por la boletería con tu alimento no perecedero y reservá tu lugar. Es una de esas salidas que, además de entretener, deja huella.
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