Una banda sonora que mandó a reescribir el final: Flanagan le entrega la identidad de su "Carrie" a Haute & Freddy
El director de la nueva serie de Prime Video basada en Stephen King escuchó "Shy Girl" antes de que el disco saliera al mercado y decidió cambiar el último capítulo. La dupla se volvió la "identidad genética" del sonido del proyecto, llegó al vestuario y hasta inspiró una remera que usa la protagonista.
"Escuchamos 'Shy Girl' y me hizo reescribir el episodio 8 para incluirla en la serie", disparó Mike Flanagan con esa mezcla de confesión y declaración de principios que lo viene caracterizando desde "The Haunting of Hill House". La frase la dijo en la promoción de "Carrie", su nueva adaptación de la novela de Stephen King para Prime Video, y es la mejor síntesis de un proceso creativo donde la música no acompañó la imagen: la mandó al frente, le torció el guión y terminó definiendo la identidad sonora de los ocho episodios.
El tema pertenece a Haute & Freddy, el dúo que integran Chance Crawford y Rebecca Hordge. Flanagan lo escuchó durante el desarrollo del proyecto, antes incluso de que el álbum estuviera publicado. La reacción fue inmediata: "Pensé: 'Esta es nuestra serie'", recordó. A partir de ahí, la dupla dejó de ser una opción estética y se convirtió en brújula. "Haute & Freddy se convirtió muy pronto en nuestra identidad musical", señaló, y fue más lejos: los definió como "la identidad genética del sonido de nuestra serie".
Un final reescrito por una canción
El capítulo que cambió todo es el octavo, titulado "Física de la P.A.", que cierra la temporada en medio del baile de graduación. Flanagan lo modificó para incorporar "Shy Girl" en una escena de Carrie White, la adolescente interpretada por Summer H. Howell. El movimiento importa porque va a contrapelo de cómo se trabaja la música en la mayoría de las series: primero se monta la imagen, después se elige la canción. Acá la canción llegó primero y empujó el montaje.
"Me encanta esa camiseta", agregó el director sobre otro guiño que el público va a notar. En uno de los episodios, Carrie encuentra en el departamento de objetos perdidos del instituto una remera del dúo que pertenece a Tina, el personaje de Josie Totah. La protagonista se la lleva, la modifica y la convierte en una pieza propia del guardarropa. Es el tipo de detalle que en otra serie pasaría desapercibido, pero en una producción donde la música es la columna vertebral termina funcionando como declaración de ADN creativo.
- Haute & Freddy (Chance Crawford y Rebecca Hordge) es el dúo cuya canción "Shy Girl" motivó la reescritura del final.
- Summer H. Howell interpreta a Carrie White, la adolescente protagonista que usa la remera del dúo en un guiño de vestuario.
- Josie Totah encarna a Tina, la dueña original de la prenda que termina en el armario de Carrie.
- Samantha Sloyan es Margaret, la madre de Carrie, una mujer profundamente religiosa que la crió aislada.
- Lana Del Rey aparece con la letra de "A Tunnel Under Ocean Blvd" incorporada al guión.
- Stephen King firma la novela original que la serie adapta y actualiza al contexto actual.
El detalle de Lana Del Rey no es menor: junto a Haute & Freddy, el libreto cita "A Tunnel Under Ocean Blvd", lo que confirma una intención musical clara por parte de Flanagan. No estamos frente a una serie de terror con banda sonora incidental; estamos frente a un trabajo donde las artistas pop elegidas a mano terminan operando como personajes secundarios del relato. La música cuenta, no acompaña.
Dicho esto, conviene poner los pies sobre la tierra. Aplaudir la decisión creativa de Flanagan no significa comprar todo el paquete sin chistar. La estrategia de posicionar a una dupla como identidad sonora total puede ser tan potente como asfixiante: si la serie entera orbita alrededor de un solo universo estético, las variaciones de tono se empobrecen y todo empieza a sonar a lo mismo. Es el riesgo de hacer de un grupo el ADN y no una herramienta más. Habrá que ver si los ocho episodios sostienen esa apuesta o si en algún momento la música termina tapando a los personajes.
Mientras tanto, para quienes quieran ir entrando en tema sin esperar al streaming, la recomendación va por otro lado: Dense de Haute & Freddy por los canales oficiales y, como contrarreloj, dénse una vuelta por la obra independiente "El velorio", de la dramaturga tucumana Lucía Vázquez, que sigue de gira por centros culturales del conurbano con funciones a la gorra. Es teatro de cuatro piezas pequeño, sala para treinta personas, y demuestra que en Argentina se sigue escribiendo ficción de género con menos presupuesto y más hambre que en cualquier plataforma gringa.
Porque si hay algo que esta movida de Flanagan confirma es que las bandas sonoras mandan más de lo que admiten los productores. Y si en Tucumán alguien todavía cree que el Septiembre Musical es el único termómetro cultural serio del país, le aviso que llevamos varios Septiembres Musicales seguidos con la grilla repetida: una orquesta sinfónica, un tenor italiano y un homenaje a Gardel. Algo está fallando si el festival más emblemático del noroeste terminó convertido en un museo sonoro con abono de platea. Flanagan, al menos, tuvo el coraje de tirar el libreto a la basura por una canción nueva. Acá, ni eso.
