Una hora antes de dormir, el dormitorio empieza a hablar de descanso
Diez minutos alcanzan para alejar el teléfono, bajar la luz y dejar la cama lista. Especialistas coinciden: la rutina nocturna no es magia, es costumbre.
"Ya está, guardo el celular y me pongo a acomodar la cama". Lo escucho casi todas las noches en el edificio de Caballito, mientras bajo en el 106 que me deja a dos cuadras de casa.
La escena parece menor. Sin embargo, según el material que llegó a la redacción, preparar el dormitorio antes de acostarse puede ayudar a ordenar la rutina de descanso. Alejar el teléfono, dejar lista la cama y reducir la iluminación son acciones sencillas para marcar el final del día.
El celular fuera de la mesita
El aparato al alcance de la mano puede prolongar la navegación y mantener las notificaciones hasta el momento de dormir. Un estudio publicado en 2025 encontró que, entre adultos, el uso diario del celular antes de acostarse se asociaba con horarios de sueño más tardíos, menos horas de descanso durante la semana y una peor calidad de sueño informada por los propios participantes. La asociación no prueba que las pantallas hayan causado esas diferencias.
Dejar el celular fuera del alcance de la cama o silenciar sus alertas son alternativas para cortar esa continuidad de estímulos. Reservar el dormitorio para dormir, sin trasladar allí el trabajo o el scroll nocturno, también forma parte de la propuesta.
Diez minutos que ordenan la noche
- Dejar acomodada la ropa de cama y despejar la superficie cercana para no sumar tareas al acostarse.
- Cerrar las cortinas y limitar la luz exterior.
- Apagar la luz principal y encender una lámpara de menor intensidad.
- Reservar el cuarto solo para dormir, sin pantallas ni oficina.
Ese tramo breve puede integrarse a una preparación más gradual, que arranque entre una y dos horas antes de irse a la cama. Leer en papel, escuchar música suave o hacer ejercicios de respiración son opciones posibles. Anotar los pendientes del día siguiente también ayuda a dejar esos asuntos afuera del momento de acostarse, siempre que la actividad no genere más activación.
No hay una receta única ni una solución definitiva para todos los problemas de sueño. La idea es repetir acciones reconocibles que se ajusten a las obligaciones de cada uno, sin convertir la noche en otra tarea larga.
Te pido algo sencillo: esta noche, probá dejar el celular en otro cuarto diez minutos antes de apagar la luz. Contame después si notaste algo.
