Una mesa en El Cuartito que dejó $120.800: dos mitades, una pizza entera y cuatro bebidas para una cuenta sin comensales identificados
El ticket de la pizzería de Talcahuano 937 discriminó $101.000 en pizzas y $19.800 en bebidas sin alcohol, pero no precisa cuántas personas participaron ni desdobla servicio o propina. El producto más caro fue la mozzarella con jamón, a $48.500, y entre las mitades la fugazzeta y la mozzarella se ubicaron en $26.250 cada una.
Una cuenta emitida el 13 de septiembre de 2026 en El Cuartito, la pizzería ubicada en Talcahuano 937, en pleno centro porteño, alcanzó un total de $120.800 por una combinación de pizzas y bebidas sin alcohol que un consumidor decidió compartir con el resto de los habituales del local y de las redes sociales, en un gesto que reavivó el debate siempre vigente en la Argentina sobre cuánto cuesta, hoy por hoy, sentarse a comer una pizza en la Ciudad de Buenos Aires y, sobre todo, cómo se distribuye ese gasto cuando la mesa la comparten varias personas.
El comprobante, que lleva la identificación fiscal del comercio, el número de factura y un código QR, detalla con precisión quirúrgica el desglose de lo consumido pero deja abierta una pregunta que ningún casero ni mozo puede responder mirando el papel: cuántos comensales se repartieron esa comida, un dato clave porque la cuenta, al no discriminar adicionales por servicio de mesa ni propina, tampoco permite reconstruir el costo por persona ni comparar esa salida con otras del mismo rubro en el microcentro porteño.
Las pizzas: dos mitades y una entera, con la mozzarella con jamón al frente
- Mozzarella con jamón (pizza entera): $48.500, el producto más caro del pedido.
- Media fugazzeta grande: $26.250.
- Media mozzarella grande: $26.250.
- Subtotal pizzas: $101.000, es decir, el 83,6% del total de la cuenta.
De los tres renglones de pizzas que figuran en el ticket, dos corresponden a medias pizzas grandes, una de fugazzeta y otra de mozzarella, valoradas en $26.250 cada una, que combinadas totalizan $52.500, un importe que, como se observa en el desglose, supera incluso el valor de la pizza entera con jamón, y la tercera línea corresponde precisamente a esa mozzarella de mozzarella con jamón, la pieza más onerosa del comprobante, registrada a $48.500, configurando así una elección gastronómica que privilegia la variedad de sabores por sobre la simple cantidad de unidades, ya que con dos mitades y una entera se obtienen, a la postre, tres sabores distintos en lugar de tres pizzas de un único gusto.
Las bebidas: dos sifones, una gaseosa chica y un agua saborizada
- Dos sifones de soda a $4.900 cada uno: $9.800 en total.
- Una gaseosa de 350 mililitros: $5.000.
- Un agua saborizada: $5.000.
- Subtotal bebidas: $19.800, el 16,4% restante del ticket.
El apartado de bebidas, distribuido en tres renglones, completa los $120.800 del ticket con cuatro unidades consumidas: dos sifones de soda facturados a $4.900 por unidad, una gaseosa de 350 mililitros y un agua saborizada, estos dos últimos a $5.000 cada uno, una composición que sugiere una mesa de al menos dos personas, dada la presencia de dos sifones como elemento compartido, aunque el comprobante no lo explicita en ningún renglón ni mediante leyenda alguna.
Dentro del total informado, la factura discrimina $20.965,29 en concepto de IVA contenido, un importe que forma parte del precio final de cada producto y que no se suma como un cargo adicional al consumidor, una aclaración que suele generar confusión entre quienes revisan tickets de este tipo y que el propio comprobante, fiel al formato de las facturas B que utilizan muchos contribuyentes, expone de manera transparente al pie del listado de productos.
Lejos de pretender erigirse en una estadística de precios ni en un termómetro del rubro pizzero porteño, el caso sirve como una fotografía puntual de cuánto puede salir una salida a comer pizza en un comercio tradicional del centro de la Ciudad de Buenos Aires durante septiembre de 2026, con la advertencia de que se trata de una operación concreta, sin postre, sin café y sin adicionales por mesa ni propina volcados al papel, tres variables que, de haberse incorporado, habrían modificado el monto final y, con él, cualquier proyección sobre el costo promedio por comensal.
