Una serie incomodó al Senado estadounidense y la política salió a responderle
La segunda temporada de "Los ensayos", de Nathan Fielder, mostró que pilotos con ansiedad o depresión podían sortear los controles y volar. Dicen en Washington que eso empujó dos leyes que buscan cambiar el sistema de salud mental en la aviación.
"No sé si sirvió de algo, pero me agrada oírlo", dijo Nathan Fielder cuando le contaron que su serie había tenido consecuencias concretas en el Congreso de Estados Unidos. Es el understatement del año, viniendo de alguien que acaba de mover dos proyectos de ley en el Senado de su país sin proponérselo, o sin admitirlo. Lo cierto es que la segunda temporada de "Los ensayos", estrenada en abril de este año, terminó de exponer un agujero bastante inquietante en la aviación comercial estadounidense: pilotos con cuadros de ansiedad o depresión clínicamente diagnosticados podían, en la práctica, sortear los exámenes médicos y terminar habilitados para tripular un avión de pasajeros.
La serie siguió el método habitual de Fielder, que consiste en meterse hasta el fondo en un sistema y llevar sus reglas hasta el absurdo. En este caso, el punto de partida fue una pregunta tan concreta como incómoda: cómo reducir los accidentes de aviación. Para contestarla, el creador se internó en los protocolos de entrenamiento de los pilotos comerciales y en los exámenes médicos periódicos a los que están obligados. Lo que documentó fue suficiente como para incomodar a medio Capitolio.
Un Boeing 737 con actores a bordo
La escena que resume la temporada, y que probablemente aceleró las llamadas a los congresistas, fue cuando consiguió la habilitación para pilotar un Boeing 737 con actores a bordo pese a presentar un diagnóstico ambiguo de salud mental. La Administración Federal de Aviación tiene desde hace décadas criterios muy estrictos sobre aptitud física y psicológica de los pilotos, pero la serie mostró que esos criterios, en los hechos, dejaban filtraciones preocupantes. La FAA, vale aclarar, no es exactamente una agencia que se caracterice por su flexibilidad: cualquier antecedente psiquiátrico suele ser motivo de revisión exhaustiva de la licencia. Que Fielder haya podido atravesar el filtro es lo que volvió el asunto políticamente tóxico.
En los pasillos del Congreso, según reportó la prensa especializada, colaboradores de varios legisladores citaron el programa durante las reuniones con asesores cuando empezó a discutirse la reforma. La cuestión no era nueva: desde 2024, distintos organismos especializados en salud mental venían pidiendo a la FAA que revisara sus criterios. Lo que cambió con la serie fue el volumen político del tema, el famoso qué se dice en la cena.
Dos proyectos, dos partidos, un objetivo
- En septiembre, el Senado estadounidense aprobó por unanimidad dos proyectos de ley destinados a mejorar el acceso a la atención en salud mental dentro de la aviación.
- Las iniciativas pertenecen a distintos partidos, lo que en el Senado actual equivale a una señal fuerte: cuando algo se vota por unanimidad, es porque negarse quedó políticamente caro.
- El objetivo declarado es fortalecer los protocolos de atención psicológica para pilotos y, en especial, facilitar que quienes lo necesiten pidan ayuda sin arriesgar la licencia, que es la trampa que tiene el sistema actual: si un piloto reconoce que necesita tratamiento, puede perder el trabajo.
- Los proyectos aún deben pasar por la Cámara de Representantes antes de convertirse en ley, donde el trámite suele ser más ruidoso y menos predecible.
Para los fans de Fielder, el caso confirma algo que el canadiense viene sosteniendo desde hace años: que la incomodidad bien administrada, con cámara y paciencia, sirve para más que un informe técnico de trescientas páginas. Para los detractores de su método, sigue siendo un showman que cruza límites éticos en nombre del entretenimiento. Lo concreto es que dos senadores, uno de cada partido, pusieron su firma en proyectos que citan, de hecho o de derecho, lo que la serie puso en pantalla.
Mientras tanto, en Argentina, la programación oficial del Septiembre Musical riojano sigue celebrando con entusiasmo a Chaikovski, Mozart y algún que otro ciclo de canto lírico, como si el único debate cultural de la temporada fuera si el viento zonda le arruinó la gala al gobernador. Habría sido un lindo ejercicio que alguien, con el mismo espíritu preguntón de Fielder, se preguntara cuántos controles internos de nuestra aviación comercial resistirían una temporada entera de "Los ensayos" con cámara oculta. Mejor no abrir esa lata: con el combustible y las rutas que tenemos, alcanza con sobrevolar la cuestión.
