Valmax paraliza su planta de Ituzaingó, despide a la mitad de su personal y acumula 196 cheques rechazados por más de 156 millones de pesos
El laboratorio fabricante de solución fisiológica en monodosis y de las gotas oftalmológicas Valmafilo adeuda la mitad del sueldo de septiembre y paga los haberes en cuotas desde abril; el Ministerio de Trabajo bonaerense citó a la empresa a una audiencia para este lunes.
Ituzaingó, noviembre.- El laboratorio Valmax, referente en la fabricación de solución fisiológica en monodosis y de las gotas oftalmológicas Valmafilo, mantiene desde hace varias semanas su producción totalmente detenida y sus puertas cerradas en la planta que la firma posee en el partido bonaerense de Ituzaingó, en una crisis que ya se cobró la mitad de los puestos de trabajo y que se refleja en un alarmante historial de cheques rechazados en el sistema financiero.
Según pudo reconstruir este medio a partir de fuentes gremiales y de registros oficiales, la compañía despidió en las últimas semanas a 30 de los 60 empleados que conservaba hasta entonces, a los que se les bloqueó además el acceso al establecimiento. La salida del personal se produjo en un contexto de caídas sostenidas del consumo y de los ingresos, que la propia empresa atribuye a la combinación de tres factores: una sobreproducción acumulada, una retracción de la demanda por parte de hospitales, farmacias y droguerías y plazos cada vez más largos en los cobros de las licitaciones públicas en las que participa.
Sueldes en cuotas y 196 cheques sin fondos
La crisis salarial empezó a hacerse visible en abril, cuando la dirección de Valmax comenzó a fraccionar el pago de los haberes. En mayo, la compañía formalizó ese esquema mediante un comunicado interno en el que prometió abonar el 50% del sueldo el día 7 de ese mes y el resto el 20. Lo que se presentó como una excepción terminó por instalarse como modalidad regular, y a la fecha la firma adeuda la mitad del salario correspondiente a septiembre sin haber informado una fecha cierta de cancelación.
“La empresa acumuló stock suficiente para abastecer al mercado hasta fin de año; esa sobreproducción, sumada a la caída de la demanda y a los plazos extendidos de las licitaciones, estranguló las finanzas de la planta.”
El autor de la cita, Marcelo Peretta, titular del Sindicato de Farmacéuticos y Bioquímicos, describió a este medio un cuadro en el que la firma habría producido por encima de lo necesario y, al mismo tiempo, habría visto resentido el ingreso de fondos proveniente de sus principales clientes públicos y privados. Para el sindicalista, esa combinación es la que explica el estrangulamiento financiero que hoy paraliza la línea de producción.
El cuadro objective que aporta el Banco Central resulta elocuente por sí mismo: la totalidad de los 196 documentos rechazados en todo el país a nombre de la firma lo fueron por una única razón, la falta de fondos disponibles en las cuentas corrientes respectivas, lo que configura un cuadro de iliquidez generalizado que no distingue entre Proveedores, empleados ni organismos públicos.
Una audiencia clave en el Ministerio de Trabajo
Ante la gravedad del cuadro, el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires tomó intervención en el conflicto y citó a la empresa a una audiencia prevista para este lunes, con la exigencia formal de que la dirección presente una propuesta concreta para regularizar la situación salarial de los trabajadores despedidos y de aquellos que aún permanecen vinculados, además de un plan de pago que permita destrabar los compromisos pendientes.
La historia de Valmax se remonta a 1980, cuando el farmacéutico austríaco Peter Ploder, egresado de la Universidad de Buenos Aires y radicado desde entonces en el partido de Haedo, fundó en Ituzaingó un laboratorio que durante décadas se especializó en la elaboración de solución fisiológica en monodosis y en las gotas oftalmológicas que aún hoy llevan la marca Valmafilo. En 2014, Ploder vendió su participación mayoritaria y la compañía reorientó su actividad hacia la producción tercerizada y las licitaciones públicas, una reconversión tras la cual la plantilla se mantuvo estable en un rango de entre 60 y 70 personas hasta el estallido del conflicto actual.
Por lo pronto, mientras la audiencia del lunes define eventuales garantías para los trabajadores despedidos y un calendario de regularización de los haberes adeudados, la planta continúa cerrada y los operarios desafectados evalúan pasos a seguir en conjunto con el gremio. En un mercado nacional de medicamentos cada vez más concentrado, un parate como el de Valmax no solo impacta en los 30 puestos de trabajo destruidos en Ituzaingó, sino también en la cadena de distribución de productos críticos para hospitales, farmacias y droguerías que dependen, en buena medida, de su oferta.
