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A 25 años del 11-S, el ritual de seguridad que el viajero argentino ya incorporó sin cuestionarlo

Los controles que aparecieron tras los atentados en Estados Unidos se volvieron parte indivisible del paso por el aeropuerto. Repaso de las normas vigentes y de los márgenes de tiempo que hoy conviene respetar antes de un vuelo.

Por Lorena RasjidoTurismo y ambiente · · hace 34 d
A 25 años del 11-S, el ritual de seguridad que el viajero argentino ya incorporó sin cuestionarlo

A un cuarto de siglo de los atentados del 11 de septiembre de 2001, las medidas de seguridad implementadas en los aeropuertos de Estados Unidos y, por extensión, en la mayoría de los del mundo, forman parte indisociable de la experiencia de cualquier pasajero que se dispone a abordar un avión. Para quien viaja con frecuencia se trata ya de una coreografía conocida: el escáner corporal, la separación de los dispositivos electrónicos, la prohibición de ciertos objetos en cabina, la espera en la fila. Para quien vuela menos seguido, repasar las reglas vigentes antes de llegar al aeropuerto permite atravesar el control sin sobresaltos y, sobre todo, sin perder la conexión con la propia valija.

El punto de inflexión fue la creación, en noviembre de 2001, de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) estadounidense, que reemplazó a las empresas privadas que hasta entonces gestionaban la seguridad aeroportuaria con criterios dispares y dependían de cada terminal. La nueva agencia federalizó los controles, unificó procedimientos y extendió su modelo, con matices, a buena parte del orbe, incluida la Argentina.

Los hitos que moldearon los controles actuales

Dos episodios posteriores terminaron de configurar el ritual que hoy se repite en cualquier aeropuerto del mundo. Un intento de atentado con explosivos ocultos en el calzado de un pasajero derivó en la exigencia generalizada de quitarse los zapatos antes de pasar por el escáner, exigencia que en varias terminales se aplica únicamente al calzado voluminoso. En 2006, la desarticulación de un plan para detonar explosivos líquidos en vuelos transatlánticos entre el Reino Unido y Estados Unidos dio lugar a la conocida norma de los 100 mililitros para líquidos, geles y aerosoles en el equipaje de mano.

  • Líquidos, geles y aerosoles en cabina: hasta un litro en total, repartido en envases individuales de no más de 100 ml cada uno, dentro de una bolsa de plástico transparente con cierre hermético.
  • Dispositivos electrónicos: deben retirarse de la mochila y colocarse en una bandeja aparte para su escaneado individual.
  • Calzado: en muchos aeropuertos debe pasarse por el escáner por separado, sobre todo cuando se trata de botas o zapatillas con suela gruesa.
  • Objetos punzantes o cortantes: tijeras, cuchillos pequeños y demás elementosfilosos quedaron prohibidos en el equipaje de mano.
  • Acceso a la cabina de pilotos: las puertas se reforzaron y el ingreso de pasajeros durante el vuelo está vedado; las tripulaciones reciben entrenamiento específico para gestionar incidentes a bordo.

Cuánto tiempo dejar antes del vuelo

Un dato que buena parte de los pasajeros subestima es que los controles exhaustivos prolongan sensiblemente el tiempo de paso por la terminal. La recomendación extendida para vuelos internacionales es llegar al aeropuerto con al menos tres horas de anticipación; para vuelos domésticos, dos. En temporada alta o en horarios pico, la prudencia indica sumar un margen adicional, porque la cola en el escáner y la saturación de los mostradores de check-in suelen ser los tramos donde se pierden las conexiones.

En la Argentina, las normas de seguridad en cabina y el régimen de líquidos en equipaje de mano se aplican en línea con los estándares internacionales, de modo que lo aprendido en un vuelo regional sirve, con escasas variaciones, para cualquier otro destino. Conocer la mecánica del control, llegar con tiempo suficiente y preparar la documentación con anticipación sigue siendo, un cuarto de siglo después, la diferencia entre un viaje que comienza con sobresaltos y uno que empieza en la puerta de embarque.

LR
Lorena RasjidoTurismo y ambiente

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