Castellano, el campeón sin victorias que reta a la historia en la Copa de Oro
El piloto de Lobería cerró la Etapa Regular 2026 del Turismo Carretera con 12,5 puntos de ventaja sobre Otto Fritzler, pero sin haber ganado ninguna Final en el año. Solo Ardusso en 2017 y Agrelo en 2025 habían llegado al play-off en esa situación y ninguno se consagró.
En el galpón del Turismo Carretera nadie se quita de encima la pregunta. Jonatan Castellano cerró la Etapa Regular 2026 con 12,5 puntos de ventaja sobre Otto Fritzler, pero lo hizo sin haber gritado victoria ni una sola vez en las diez Finales del año. Una rareza que duele y que, al mismo tiempo, lo deja parado en la puerta grande de la Copa de Oro con el mote de campeón sin celebraciones.
El loberense, al mando del Dodge Challenger del Ramiro Galarza Racing, terminó entre los diez mejores en seis de las diez carreras, se llevó los 15 puntos bonus por confiabilidad y construyó una diferencia que parece tranquilizadora. Pero el expediente está abierto: desde que la Copa de Oro existe, en 2008, apenas dos pilotos habían ganado la fase regular sin victorias. Ninguno se coronó.
Dos antecedentes que pesan
El primero fue Facundo Ardusso en 2017, con un Torino. El santafesino arrancó el play-off un punto por debajo de su compañero de marca Josito Di Palma, que había ganado dos veces en la Etapa Regular. Ardusso se desquitó con un triunfo en Toay durante la Copa de Oro y llegó al Premio Coronación en La Plata como líder, con ocho puntos de ventaja sobre Agustín Canapino. Pero el arrecifeño le arrebató el título por 0,25 puntos. Una cicatriz.
El segundo antecedente es más reciente y más crudo. Marcelo Agrelo terminó la Etapa Regular 2025 con 14 puntos de ventaja sobre el propio Canapino, también sin victorias. En la Copa de Oro, su mejor resultado fue un decimotercer puesto en Paraná y finalizó decimocuarto en el play-off, el peor registro histórico para un ganador de la fase regular. Un caso testigo de cómo la estadística puede jugar en contra.
Un Castellano con números modestos y una mochila cargada
Castellano ya sabe lo que es ganar la Etapa Regular. En 2018 lo hizo con dos victorias y 23 puntos de margen, números que invitaban al optimismo. Esta vez el panorama es otro: cero pole positions, dos victorias en series y un solo podio en Finales. La Copa de Oro lo encuentra con siete unidades de ventaja sobre un cuarteto de candidatos que lo miran de reojo: Canapino con Chevrolet, Mariano Werner con la Ford Mustang, el propio Fritzler y Facundo Chapur con el Torino NG.
- San Luis: dos terceros puestos en su historial.
- San Nicolás: un tercer puesto como mejor antecedente.
- Rosario, Río Cuarto y La Plata: cero podios registrados.
Para cumplir con el requisito reglamentario de al menos un triunfo antes del Premio Coronación, Castellano dispone de cinco fechas. San Luis, San Nicolás, Rosario, Río Cuarto y La Plata. No ganó nunca en ninguno de esos cinco escenarios, aunque acarició el podio en los dos primeros. El último triunfo de un Dodge Challenger en ese puñado de circuitos es una cuenta pendiente que todavía no se cerró.
“Acá hay que poner la cabeza en frío. Llegar primero sin ganar es lindo para la estadística, pero en la Copa de Oro se gana o se pierde por medio punto. Lo sé bien.”Mariano, hincha del TC en la tribuna de San Nicolás
El reglamento tiene ese sabor a examen. Castellano necesita ganar al menos una Final antes del Coronación en La Plata para no quedar afuera por una cuestión de papeles. Si no lo logra, la ventaja de 12,5 puntos se evaporará como agua en el asfalto caliente. Con la tabla apretada y Canapino, Werner, Fritzler y Chapur al acecho, el margen de error se reduce a la mínima expresión. Castellano tiene la ventaja numérica, pero la historia le marca la puerta con el dedo índice.
