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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cenas que hinchan: por qué pasa y cuándo conviene prender las alarmas

Comer rápido, tomar gaseosas o sumar mucha fibra de golpe puede coincidir con la molesta sensación de abdomen lleno a la noche. Anotar qué se comió y cómo se comió es el primer paso para encontrar el patrón, antes de sacar alimentos de la mesa por las dudas.

Por Cecilia AbregúSociedad y vida cotidiana · · hace 29 d
Cenas que hinchan: por qué pasa y cuándo conviene prender las alarmas

"Llego de laburar, como como puedo y a la noche estoy inflada como un globo". La frase la dice Marcela, del barrio de Once, mientras espera el colectivo 29 en la parada de la avenida Pueyrredón. Es una escena repetida en muchas mesas argentinas: cena rápida, pantalón que abrocha con esfuerzo y la duda de si el problema es la comida o el cuerpo.

Para entender por qué aparece la hinchazón después de cenar, no hace falta tirar la heladera: alcanza con registrar qué se comió y cómo se comió. Apuntar los hábitos y alimentos que coinciden con las molestias permite reconocer repeticiones y llegar a la consulta con información útil, antes de modificar la dieta o descartar ingredientes a las apuradas.

Hinchazón y distensión no son lo mismo

El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK) llama hinchazón a la sensación de abdomen lleno o de mayor volumen. La distensión, en cambio, es un aumento visible del tamaño de la panza. Pueden aparecer juntas y suelen venir acompañadas de eructos o flatulencias.

Los hábitos que más suman

  • Comer o tomar apurado: aumenta el aire que se traga, según el NIDDK.
  • Hablar mientras se come, usar sorbetes o masticar chicle: también suman aire ingerido.
  • Tomar gaseosas en la cena: incrementan los gases digestivos.
  • Preparaciones muy grasosas: coinciden con mayor distensión en algunas personas.
  • Sumar fibra de golpe: puede provocar gases y cambios en el tránsito intestinal.

Otra parte del gas se produce cuando las bacterias del intestino grueso procesan carbohidratos que no se digirieron del todo. Pasa con componentes de legumbres, lácteos, algunas frutas y vegetales, entre otros. Que estén en el plato no significa que haya que prohibirlos: la respuesta cambia de persona a persona.

Cuándo conviene consultar

Una molestia ocasional tras una cena abundante no es señal de alarma. Si persiste en el tiempo, aparece con dolor intenso, modifica el tránsito intestinal o viene con pérdida de peso sin causa aparente, la consulta médica deja de ser opcional. También vale la pena prestarle atención si se repite más de dos o tres veces por semana.

Mi consejo es simple: durante una semana, anote en una libreta qué cenó, a qué hora y cómo se sintió después. Con ese registro en la mano, la charla con el médico va a ser más corta y más útil. Y si algo lo alarma de verdad, no lo piense dos veces: vaya a la guardia.

CA
Cecilia AbregúSociedad y vida cotidiana

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