Cuando el pelo se cae de golpe: lo que puede estar diciendo el cuerpo de una mujer
Problemas de tiroides, ovario poliquístico o falta de hierro aparecen entre las causas más frecuentes de la alopecia femenina. Especialistas recomiendan consultar ante una pérdida repentina o sostenida, en lugar de automedicar suplementos.
"Me levanté con un mechón entero en la almohada y me desesperé", cuenta Adriana, vecina de Belgrano que toma la línea 41 hacia el centro. Como ella, cada vez más mujeres llegan a la consulta dermatológicas alarmadas por una caída del cabello que no esperaban.
El pelo, cuando se cae de manera repentina, se concentra en zonas localizadas o aparece más abundante de lo habitual al lavarse o peinarse, puede estar señalando algo más que un problema estético. Traumatología capilar, antecedentes clínicos y un simple análisis de sangre suelen bastar para empezar a entender qué está pasando.
Las tres sospechas más frecuentes
- Trastornos tiroideos, tanto por actividad insuficiente como excesiva de la glándula, que pueden revertirse al tratar la enfermedad de base.
- Síndrome de ovario poliquístico, que por mayor actividad de andrógenos provoca una caída con patrón similar al masculino y suele acompañarse de menstruaciones irregulares, acné o más vello facial.
- Déficit de hierro, el hallazgo más frecuente en una investigación sobre 155 casos de alopecia femenina, junto con otras carencias como biotina o zinc.
Los suplementos, aclaran desde la Academia Estadounidense de Dermatología, solo se indican cuando los estudios confirman una carencia. Tomarlos por las dudas no sirve, y el exceso de hierro puede ser incluso perjudicial para la salud.
Yo siempre le digo a mis pacientes: si la caída viene acompañada de cansancio, cambios en la regla, caída de cejas o piel seca, no estamos frente a un problema del shampoo. Ahí hay que pedir análisis y revisar la tiroides, el hierro y las hormonas.
Por eso, si algo cambió en los últimos meses y el espejo lo confirma, el pedido es concreto: pedir turno con un dermatólogo en el centro de salud del barrio, llevar los análisis recientes y no empezar a tomar magnesio, zinc ni vitaminas por cuenta propia. A veces el pelo solo está avisando lo que el cuerpo todavía no dijo en voz alta.
