Dale Match, o cómo Tinelli quiere vendernos la misma cena de hace veinte años con delivery de streaming
El conductor vuelve el miércoles a las 21 con un equipo de cinco, cuatro noches por semana y la promesa de recuperar el espíritu del viejo VideoMatch. La pregunta es si el público todavía se sienta a la mesa.
"Lo esperable para mí es una mezcla entre lo que era antes la televisión y lo que es hoy el streaming", dijo Carito Müller al describir el nuevo ciclo de Marcelo Tinelli. La frase sirve como declaración de principios y, a la vez, como el problema central de Dale Match: la idea de refundir dos épocas que no siempre se llevan bien en la misma pantalla. El debut está confirmado para el miércoles 14 de octubre a las 21, con emisiones de lunes a jueves y la expectativa oficial de recuperar ese tono de sobremesa familiar que Tinelli viene prometiendo, con mayor o menor fortuna, desde hace por lo menos una década.
La mesa principal la ocupan Anita Martínez, Diego Castro, Baulo y Carito Müller, con Pachu sumándose dos veces por semana y Roberto Peña aportando imitaciones desde afuera del juego central. Es un equipo pensado para el streaming antes que para el cable, con la emisión on demand como trinchera para quien no pueda verlo en vivo. La producción, además, dejó entrever la posibilidad de resucitar segmentos históricos como las cámaras ocultas y aquel clásico llamado 30 segundos de fama, donde se reuniría a antiguos participantes para saber en qué quedaron sus vidas. Ahí aparece la apuesta más interesante del paquete, y también la más riesgosa.
El menú y los cocineros
Müller, que espera su segundo hijo con fecha de cesárea el 10 de diciembre, calificó al programa como "family friendly" y lo emparentó con la compañía que solía ofrecer la televisión en el horario de la cena. Contó que ya conocía a Diego Castro de trabajos anteriores, que su primer encuentro con Anita Martínez la sorprendió para bien y que con Baulo, sin trato previo, terminó conectando durante las reuniones de preproducción. Sobre Tinelli fue todavía más breve y más reveladora: "Desde la primera reunión hubo muy buena onda." Mucha onda, cero datos sobre el contenido.
La grilla, así, se completa con la fórmula de siempre: conductor estrella, mesa con mayoría de figuras jóvenes, humor ligero y el streaming como salvavidas técnico. Cuatro noches por semana es un esquema poco habitual en la oferta en español, y ese solo dato ya marca la diferencia con la mayoría de los ciclos de talk show que hoy pelean por el mismo público. La pregunta es si esa frecuencia será sostenida o si, como tantas otras veces, la rutina irá cediendo hasta convertir el debut en un hecho aislado.
Mientras tanto, para quien busque algo distinto y no quiera esperar a ver si Tinelli cumple o no, sigue en cartel la temporada 2026 del Septiembre Musical, donde hay al menos una propuesta independiente que vale la pena agendar. Es el contraste justo: frente a la nostalgia televisiada bien producida, la música en vivo recordando, con ironía involuntaria, que septiembre ya pasó y dejó la cuenta pendiente.
Moraleja, con tonada local: Tinelli quiere vendernos la misma cena de hace veinte años, pero ahora con delivery de streaming y propinas incluidas. Habrá que ver si el comensal sigue teniendo hambre o si, esta vez, pide la cuenta antes de los postres.
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