Judeline le toma el pulso a un cuasi centenario que la Dictadura bendijo
"La bola negra" rescata "Soldadito español", un pasodoble escrito en 1928 que terminó siendo himno involuntario del franquismo. La cantante lo reinterpreta con sobriedad y la canción vuelve a las plataformas el 16 de octubre.
"Soldadito español, que no estás muerto, que estás de parranda con las moras", cantaba Jacinto Guerrero con letra de Pedro Muñoz Seca en "La orgía dorada", una revista teatral que se subió a las tablas del Teatro Price de Madrid el 23 de marzo de 1928. Casi cien años después, una veinteañera española llamada Judeline volvió a grabarlo para la banda sonora de "La bola negra", y el pasodoble regresa a las plataformas el 16 de octubre, listo para discutir con su propio pasado.
De la Exposición de Sevilla al franquismo
El tema nació en las últimas jornadas de la guerra del Rif, un conflicto que se cobró miles de vidas, y se enmarcó en una obra ambientada en los preparativos de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. La puesta -firmada también por Tomás Borrás y Pedro Pérez Fernández- tenía 19 cuadros y seguía a un dramaturgo obligado a escribir un libreto sobre la muestra. Ahí se coló "Soldadito español", que evocaba a los soldados que pelearon en Cuba, Filipinas y el Rif.
Después sobrevino lo esperable: la canción fue perdiendo aire de copla de variétés y ganó room service con el régimen. La actriz y cantante Marujita Díaz la interprets con uniforme de fajina y peineta castrense, y se instaló en el imaginario del franquismo. El Ministerio de Defensa llegó a admitir que la pieza buscaba "enardecer y homenajear al Ejército a través de su figura más humilde, pero más importante: el soldado, el soldadito español". Toma lekker, casi un siglo de historia resumido en un parte militar.
Una nueva lectura, más contenida
La versión de Judeline que suena en "La bola negra" cambia el registro: deja el desparpajo de carpa y propone una lectura más íntima, casi susurrada, que corre al compás de una escena puntual del filme. La decisión no es menor ni decorativa: es una manera de correr de eje a un tema que durante décadas funcionó como marca registrada de otra cosa. La intérprete no necesita ironizar para discutirle el pasado a la canción; le alcanza con cantarla distinto.
- 1928: se estrena como cuadro musical de una revista teatral en Madrid, en el cierre de la guerra del Rif.
- Posguerra y franquismo: el pasodoble se populariza con Marujita Díaz como emblema ligado al régimen.
- 2025: la versión de Judeline, sin estridencias, se filtra en el cine y vuelve a las plataformas el 16 de octubre.
Mientras el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música de España siga programando esta etapa en cápsulas de museo, bienvenidos los desarmes musicales como el de Judeline, que le devuelven a la pieza el aire que le sacó la Dictadura. Si andan por Madrid, arrímense al Teatro del Barrio o al Centro Dramático Nacional: ahí sí se sigue discutiendo en serio qué contar y cómo cantarlo. Y ya que estamos: ¿alguien le avisa al Septiembre Musical tucumano que 2028 es el centenario de "Soldadito español" y merece algo mejor que otro concierto de cámara bajo las palmeras?
