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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La memoria como campo de batalla: Graham Yost cuenta cómo se cocinó la temporada 3 de Silo

El showrunner de la distopía de Apple TV+ explica por qué Juliette se olvidó de todo, por qué los villanos ya no son villanos y por qué Hugh Howey les dio luz verde para reírse de sus propios libros.

Por Fernando YapuraCultura y espectáculos · · hace 43 d
La memoria como campo de batalla: Graham Yost cuenta cómo se cocinó la temporada 3 de Silo

"El control de la memoria es una parte fundamental de este proyecto", arrancó diciendo Graham Yost, showrunner de Silo, la serie de ciencia ficción que Apple TV+ viene sosteniendo temporada tras temporada como si fuera una de sus apuestas más queridas. La frase no es casual: define el corazón de la tercera entrega, esa que acaba de desembarcar en la plataforma y que gira, precisamente, alrededor de un olvido. El de Juliette Nichols, la protagonista que durante dos temporadas fue la chica que sabía demasiado y que, de un día para el otro, amaneció sin recordar nada de lo que había vivido.

Una decisión que nació de un personaje secundario

La movida no fue improvisada. Yost contó que el disparador fue un personaje de los libros de Hugh Howey que, en el original, ni siquiera tiene tanto protagonismo: Daniel, que despierta de la criosuspensión convencido de llamarse Troy. A partir de ahí, el equipo de guionistas se hizo una pregunta que parece obvia y que, sin embargo, cambia toda la temporada. ¿Qué pasa si Juliette regresa al silo y las autoridades quieren sacarla del medio? La respuesta más lógica era matarla o borrarle la memoria. Pero ahí apareció el primer quilombo creativo: ¿y si no podían matarla porque era demasiado popular?

“Si vuelve al silo, ¿la matan? ¿Le borran la memoria? ¿Y si no pueden matarla porque es demasiado popular?”Graham Yost, showrunner de Silo

Ese razonamiento es el que sostiene los tres episodios disponibles. La serie cubre el segundo libro de la trilogía de Howey, uno en el que Juliette apenas aparece hasta el final. Como había que darle algo para hacer, los guionistas le construyeron una historia propia y, de paso, le agregaron un personaje nuevo: la hermana de Daniel, una aviadora naval que vuelve de una misión sin poder acordarse de nada. La criosuspensión, el lavado de cerebro y el regreso a un mundo dejaron de ser un truco de temporada para convertirse en el motor narrativo de toda la serie.

Los villanos ya no son villanos

Yost también se hizo cargo de uno de los reclamos más repetidos por el fandom: la serie se alejó demasiado de los libros. La respuesta la dio el propio Hugh Howey, que publicó su primer cuento en Amazon y se crió en la cultura del fanfic, esa donde reinterpretar el material original es parte del juego. "Para él, todo esto consiste en formar parte de una comunidad de personas que trabajan dentro de esta historia", resumió Yost, como diciendo: relax, fans, el autor está de nuestro lado.

El otro eje fuerte de la charla fue el tratamiento de los antagonistas. Para Yost, Bernard y Sims, esas figuras que parecían salidas de un manual del villano corporativo en las primeras temporadas, en realidad actuaban toda la vida convencidos de que estaban protegiendo al silo. El problema aparece cuando en la tercera entrega descubren que el Silo Uno los puede destruir en cualquier momento. Ahí se les cae la careta, o mejor dicho, se les corre un poquito y deja entrever a un par de personas comunes que tomaron decisiones monstruosas creyendo que hacían lo correcto. "Las personas pueden redimirse", soltó Yost, y completó: "incluso las personas que han hecho cosas malas, en muchos casos, no sabían que eran los malos". Una frase que, traducida al criollismo de cualquier debate de café porteño, viene a decir algo así como que nadie se despierta a la mañana pensando cómo joder a la humanidad.

La idea que resume todo (y un pedido al cielo para que la serie no decaiga)

La idea que, según Yost, resume toda la serie es una sola: most... Bueno, acá la nota del material original se corta justo antes del remate, así que el cierre lo pongo yo, con la modestia que me caracteriza. La tercera temporada de Silo es un ejercicio interesante: toma una distopía que ya tenía sus aristas conocidas, le mete un tema cerebral como la memoria y decide que hasta los malos tengan derecho a un psicologo. ¿Funciona? A ratos. ¿Se banca la comparación con los libros? También a ratos. Lo que sí queda claro es que Apple TV+ le dio a Yost y a su equipo el tiempo y la plata para experimentar, algo que hoy es tan raro en la industria que cuando pasa parece ciencia ficción. Y ya que estamos en modo recomendación de rigor, si te gustó la idea de un mundo chico donde todos se mienten entre sí, date una vuelta por cualquier obra independiente que esté dando vuelta por el under porteño: vas a encontrar la misma sensación de claustro y paranoia, pero con tickets a precios mucho más humanos que una suscripción a una plataforma gringa.

  • La temporada 3 de Silo gira en torno al control de la memoria y al regreso amnésico de Juliette.
  • El detonante creativo fue el personaje Daniel/Troy de los libros de Howey, que despertó de la criosuspensión sin recuerdos.
  • La serie cubre el segundo libro de la trilogía, donde Juliette casi no aparece, lo que obligó a los guionistas a inventarle una historia propia.
  • Hugh Howey respaldó los cambios argumentales porque viene de la cultura del fanfic, donde reinterpretar la fuente es ley.
  • Bernard y Sims dejan de ser villanos puros y se vuelven personas comunes convencidas de que hacían lo correcto.

Y ahora, el chiste que el material de base me debía: si Silo trata sobre gente encerrada bajo tierra que no se acuerda de nada, suena bastante parecido a tratar de recordar la grilla del Septiembre Musical después de tres vinos. La diferencia es que en el Silo al menos tienen a Rebecca Ferguson; en La Rioja te toca el coro de cámara de siempre y un programa de mano impreso en papel de obra.

FY
Fernando YapuraCultura y espectáculos

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