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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Llaryora quiere festejar los 100 de Mirtha en el Kempes y la Chiqui todavía se está reponiendo en casa

El gobernador de Córdoba tiró la idea al aire en el living de Juana Viale, mientras la diva cumple casi dos semanas desde el alta tras 18 días internada por una neumopatía. El 23 de febrero, si el comentario se convierte en plan, puede terminar siendo el evento del siglo.

Por Fernando YapuraCultura y espectáculos · · hace 1 h
Llaryora quiere festejar los 100 de Mirtha en el Kempes y la Chiqui todavía se está reponiendo en casa

Bueno, los 100 años los hacemos en el Kempes, dijo Martín Llaryora con la misma tranquilidad con la que se pide un cortado en un bar de la Cañada. Lo soltó sentado en el living de Juana Viale, con la cámara puesta y Mirtha Legrand, a sus 99 años y pico, recuperándose en su casa desde el 6 de octubre, después de dieciocho días de internación en el Sanatorio Mater Dei por una neumopatía. La frase cayó como una ocurrencia simpática, de esas que se dicen al pasar y después se desinflan, pero por alguna razón a los cordobeses les cuesta dejar las ideas en el aire: las bajan a la tierra aunque nadie se las haya pedido.

El living de Viale y el gobernador vendedor

Hay algo que no se puede pasar por alto. Mirtha todavía está saliendo de un cuadro respiratorio complicado. Salió, volvió a entrar a mediados de septiembre, le dieron el alta hace casi dos semanas y Juana, al frente del programa del domingo, contó que está cada día mejor, cada día más ella, con su temperamento hermoso. Esa es la realidad médica. Después, por arriba, se montó la escena política: un gobernador que pasa por la tele y, en lugar de hablar de su gestión, se pone a vender la provincia como si fuera un showroom. Uno busca inversiones; está todo el año, completó Llaryora, como si el cumpleaños de una nonagenaria fuera un anzuelo para atraer capitales. Es tan Cordoba que duele.

Juana, claro, recibió la propuesta con una sonrisa y tiró una frase clásica de la abuela sobre Córdoba. Simpático, cálido, correcto. Pero conviene decirlo: la idea de llenar el estadio Mario Alberto Kempes, un coliseo capaz de a más de 50 mil personas, para una señora que hace veinte días todavía estaba con oxígeno, tiene un punto de delirio que a esta altura ya es marca registrada del personaje. Estamos hablando de una mujer que cumple cien años el 23 de febrero y que, como dice su nieta, todavía tiene su temperamento hermoso. O sea, la fiesta puede ser un éxito popular, pero también puede ser una exageración desmedida.

  • La salud manda. Mirtha viene de dieciocho días internada y antes, en abril, ya había pasado por un cuadro gripal con bronquitis que la sacó varios días de su agenda. Cualquier festejo de esta magnitud debería esperar a que la propia homenajeada confirme que está en condiciones de bancar una jornada así.
  • El Kempes es una locura logística. No es lo mismo un recital o un partido que montar un show con una nonagenaria como atracción central. Si la idea avanza, alguien tendrá que explicar cómo se llena un estadio para una conductora de televisión, por más histórica que sea.
  • Llaryora y la oportunidad. Llaryora hoy gobierna una provincia que, como muchas, necesita inversiones reales. Usar el nombre de Mirtha como carnada para atraer capitales puede ser leído como una picardía criolla o como una frivolidad política, según el cristal con que se mire.

Ahora bien, hechas las críticas, hay que decir la verdad: a Mirtha Legrand, salvo un milagro clínico o una intervención de último momento, le quedan los dedos de una mano para cumplir los cien años. La emergencia del siglo, la llaman algunos. Y si alguien tiene derecho a festejarlo en grande, es ella, que construyó un programa, una marca y un personaje que ya nadie va a poder replicar. Lo que llama la atención es que la propuesta la tire el gobernador de Córdoba, justamente en una provincia que no es la suya y que no tiene ninguna relación directa con su carrera, más allá del cariño que la diva siempre le hizo al interior. Como si el centenario fuera patrimonio de cualquier funcionario con ganas de hacerse notar en televisión.

“Ella está cada día mejor, cada día más ella, con su temperamento hermoso que tiene”Juana Viale

Y acá viene lo incómodo: ¿se imaginan cómo debería ser el festejo del siglo de la diva de la televisión argentina? Porque hay dos opciones. La primera, la que propone Llaryora, es llenar el Kempes de famosos, globos, shows en vivo y pantalla gigante con el rostro de Mirtha, como un cumpleaños de quince con presupuesto de provincia. La segunda, la que muchos lectores de esta sección seguramente preferirían, es algo mucho más íntimo: una emisión especial desde su casa, con sus amigos de toda la vida, alguna frase icónica, un brindis y la cámara apagándose mientras la cumpleañera se ríe sola. No hace falta un estadio para honrar a alguien que durante seis décadas se ganó un lugar en cada casa argentina. A veces el mejor homenaje es el silencio cómplice de quienes saben que no hace falta gritar.

Mientras tanto, el Septiembre Musical, que se supone que es la gran apuesta cultural de la provincia y que otra vez pasó sin pena ni gloria por la mayoría de los diarios nacionales, bien, gracias. El Kempes lleno, Mirtha en la portada, Llaryora en la tele. La cultura independiente, los elencos cordobeses, las obras que se bancan todo el año en salas chicas, esas que no salen en la foto oficial, esas siguen esperando su turno. Como siempre, el truco es claro: mientras el gobernador juega a ser(showman con un cumpleaños ajeno, el verdadero Septiembre Musical se fue sin que nadie le aplaudiera de pie. Chiquita, vaya. Mirá si al final el mejor homenaje a Mirtha no va a terminar siendo recordarnos que a veces lo más importante es lo que pasa en la sala chica, no en el estadio grande.

FY
Fernando YapuraCultura y espectáculos

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