Lleva cuatro días sin esclarecerse el crimen de un pintor ejecutado frente a un lavadero en La Matanza
El fiscal Diego Rulli sospecha que el local funcionaba como boca de drogas. El propietario desapareció durante la inspección y no fue localizado. Un segundo herido sigue internado.
A la fecha, la causa acumula cuatro días sin avances decisivos. Juan Manuel Oviedo, pintor de obra de 36 años y padre de un adolescente de 13, fue ejecutado de tres tiros en la cabeza el viernes pasado, alrededor de las 18, en el cruce de Saturnino Saraza y Donizetti, en el barrio Villa Dorrego del partido de La Matanza. Comía en la vereda de un lavadero cuando dos hombres que viajaban en un Ford verde frenaron, abrieron fuego y escaparon.
La víctima fue trasladada al Hospital Simplemente Evita, donde murió poco después. Era oriunda de Laferrere. Su hermana Daiana describió el ataque con una frase que resume el nivel de violencia: "Lo balearon por atrás. Lo mataron de tres tiros en la cabeza."
La versión del dueño del lavadero no resistió la inspección
El propietario del local, identificado como José, declaró en la Comisaría 4ª de Villa Dorrego y sostuvo que el hecho se originó en el robo de una bicicleta, que él había ido a reclamarla a otro sector del barrio y que los pistoleros llegaron después como represalia. No mencionó negocios ilegales ni conflictos previos.
La explicación no conformó al fiscal Diego Rulli, de la UFI de Homicidios. Ordenó una inspección con Policía Científica en el lavadero y los resultados la desarmaron: adentro se hallaron vainas calibre 9 milímetros, lo que indica que alguien respondió el fuego desde el interior. Los grabadores de las cámaras de seguridad no estaban; alguien los había arrancado antes de la llegada de los investigadores.
Durante el procedimiento, José se retiró del lugar. Adujo que debía asistir a su madre, internada en un centro de salud, y que regresaría acompañado por un abogado. No volvió. Su teléfono dejó de recibir mensajes y los vecinos del lavadero se negaron a declarar. A la fecha, no fue localizado.
“Al lavadero lo balearon no una, sino dos veces.”Daiana Oviedo, hermana de la víctima
La hermana agregó un dato que amplía el contexto: el local ya había sido blanco de disparos en una oportunidad anterior. Para Rulli, el establecimiento no funcionaría únicamente como lavadero, sino también como punto de venta de estupefacientes. Esa hipótesis orienta la pesquisa.
Un segundo herido y un prófugo
- Un hombre de 40 años recibió un tiro en la garganta y permanece internado en condición estable en el Hospital Simplemente Evita. Sus explicaciones tampoco satisficieron a los investigadores.
- El fiscal Diego Rulli ordenó medidas para dar con José, propietario del lavadero, que se ausentó durante la inspección y permanece sin paradero.
- La ley obligaría al Ministerio Público Fiscal a mantener activa la búsqueda del sospechoso desaparecido, a resguardar la cadena de custodia de las vainas secuestradas y a profundizar las pericias sobre los dispositivos de seguridad arrancados del local.
