Por qué algunos despiertan recordando el sueño y otros no: lo que dice la ciencia
Una investigación europea siguió durante dos semanas a más de doscientos adultos sanos y encontró que la edad, la divagación mental y la calidad del sueño influyen en la capacidad de retener lo soñado.
"Me levanto y ya no me acuerdo de nada." La frase se repite en la mesa de cualquier café de Buenos Aires, en cualquier oficina del microcentro porteño, en cualquier reunión de consorcio del barrio de Palermo. Todos soñamos, pero no todos conservamos el sueño al abrir los ojos.
Un estudio publicado en la revista Communications Psychology se propuso aclarar de una vez por qué algunos despiertan con imágenes nítidas y otros apenas con una sensación vaga. Para eso, siguieron durante quince días a 217 adultos sanos de entre 18 y 70 años, en Francia y en el Reino Unido.
Qué midieron y a quiénes
Cada mañana, los participantes completaban un breve cuestionario: si recordaban haber soñado, cuántas veces y con qué nivel de detalle. En paralelo, el equipo recogió datos sobre su personalidad, su edad y su descanso, usando pulseras de monitoreo del sueño en sus propias camas. Nada de laboratorio. Se trataba de observar cómo duerme la gente común en su casa del conurbano profundo o del centro de Madrid.
- Actitud hacia los sueños: cuán pendientes estamos de lo que soñamos.
- Divagación mental: la tendencia a dejar la mente vagar sin rumbo, en lugar de mantenerla en una tarea concreta.
- Vulnerabilidad a la interferencia: la facilidad con que un recuerdo se borra cuando aparece un estímulo nuevo, como la luz del celular o el ruido del colectivo de la línea 39 que pasa a las seis de la mañana.
- Duración y composición de las fases del sueño, en particular la proporción de etapas profundas y livianas.
Lo que cambia con los años
La edad apareció como un factor claro. A medida que pasan los años, también cambia la capacidad de fijar ese contenido en la memoria al despertar. Los investigadores lo vincularon con transformaciones en la arquitectura del sueño y con una mayor vulnerabilidad a las interferencias externas. La frase \"antes me acordaba de todos los sueños\", repetida por personas mayores de 60, tiene entonces una base concreta.
También identificaron dos experiencias distintas: recordar el contenido concreto del sueño, con sus escenas y emociones, y lo que llamaron \"sueño blanco\": despertar con la certeza de que algo ocurrió durante la noche, pero sin poder recuperar ningún detalle. Esa segunda vivencia fue más común en ciertos perfiles y sirvió para confirmar que soñar y recordar lo soñado no son procesos idénticos.
“El mensaje de fondo es simple: si querés recordar tus sueños, dejá que la mente vague antes de dormir y evitá que el mundo te atropelle al despertar.”Lectura del estudio publicado en Communications Psychology
La línea 39 que pasa por la avenida Corrientes, la alarma del teléfono, el mate que ya está servido en la cocina: todo conspira contra el recuerdo. Antes de que el contenido del sueño quede consolidado, basta un estímulo para desplazarlo. Los investigadores lo definieron como \"vulnerabilidad a la interferencia\", y es, según el trabajo, uno de los predictores más fuertes de la amnesia onírica.
Para los que sueñan, la recomendación práctica es concreta: anotar lo que se recuerde apenas se abre un ojo, antes de que el cerebro decida que esa imagen ya no sirve. Y para los que creen que no sueñan: sueñan igual. Solo que el colectivo ya pasó y el semáforo cambió antes de que pudieran atraparlo.
