Rockstar jura que la próxima espera no será un calvario: lo que cambia después de GTA 6
Los codirectores técnicos del estudio anticipan que el motor, las herramientas y el equipo quedarán intactos para acelerar los desarrollos, mientras crecen las señales de que Red Dead Redemption 3 es cuestión de tiempo.
“El motor, las herramientas y el equipo que construimos durante este proyecto nos permitirán hacer las cosas más rápido”. La frase pertenece a Phil Hooker, codirector de desarrollo de Rockstar Games, y fue pronunciada en una de esas raras ocasiones en las que el estudio más hermético de la industria decide abrir la puerta y dejar entrever cómo trabaja puertas adentro. La promesa suena simple, pero en la historia reciente de la compañía equivale casi a una declaración de guerra contra su propia fama de tardar una década entre juego y juego.
Porque sí, ocho años. Ocho calendarios pasaron desde que Red Dead Redemption 2 vio la luz en 2018 y hasta el lanzamiento de Grand Theft Auto 6, previsto para este noviembre. Un ciclo que para los fans se sintió más largo que una sobremesa con el abuelo contando batallitas de la guerra, y que para la propia Rockstar empieza a quedar obsoleto. La intención oficial, según contaron Hooker y su colega Aaron Garbut, es no repetirlo.
Lo que queda en pie después de GTA 6
- El motor gráfico desarrollado para la nueva entrega, que demandó una renovación técnica de raíz según reconocieron en el estudio.
- Las herramientas internas de producción, que según Garbut no se tocarán: “Ahora que está terminado, no lo vamos a desmantelar”.
- El equipo humano ampliado, que incorpora a una generación de desarrolladores formados en este proyecto y que quedará disponible para el siguiente título.
- La arquitectura de mundo abierto, comparable con el salto que se produjo entre Grand Theft Auto 3 y Vice City en 2002, cuando la saga pasó del 3D primigenio a una versión apenas un año después.
La referencia interna que hicieron los propios codirectores no es casual. A principios de los 2000, Rockstar logró algo que hoy parece de ciencia ficción: lanzar dos grandes entregas de su franquicia estrella con apenas doce meses de diferencia, gracias a reutilizar la base tecnológica del primer GTA 3D. La promesa ahora es que esa lógica vuelva, pero a escala mucho mayor, porque entre aquella época y esta el estudio pasó de ser un equipo díscolo y experimental a una megaestructura con cientos de empleados.
Red Dead Redemption 3, la sombra que todos miran
Aunque el estudio no confirmó nada sobre su próximo proyecto, las señales se acumulan como velas en un pesebre. Dan Houser, cofundador y exguionista principal de la compañía, dijo hace aproximadamente un año que una secuela de Red Dead “probablemente sucederá”. Más tarde se sumó Roger Clark, el actor que le puso el cuerpo y la voz a Arthur Morgan en Red Dead Redemption 2, que consideró “inevitable” un nuevo capítulo de una saga que ya superó los 60 millones de copias vendidas. Clark fue prudente y aclaró que no maneja información interna y que todavía pasará tiempo hasta que haya novedades concretas, que es la forma elegante de decir lo que todos sospechan sin firmarlo en un documento.
Por ahora, el foco del estudio está puesto en el lanzamiento de noviembre y en soportar la expectativa más alta que se recuerde para un título de la compañía, con fans que llevan meses analizando tráilers cuadro por cuadro como si fueran los rollos del Mar Muerto. Lo que los responsables técnicos dejaron en claro es que, gane o pierda adepto, la espera ya no debería volver a ser un tema de conversación cada vez que se aproxime un nuevo anuncio.
“Si Rockstar cumple lo que dice, la cuenta regresiva entre juegos empezará a medirse en años normales y no en décadas light. Habrá que ver si la promesa sobrevive al primer lanzamiento, porque en esta industria las buenas intenciones suelen durar lo que dura un parche del día uno.”Fernando Yapura, Cultura y espectáculos
