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Lunes, 2 de noviembre de 2026
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Seychelles en el Índico: accesos, presupuesto y los rincones que definen el viaje

Playas de granito, un bosque declarado Patrimonio de la Humanidad y tortugas gigantes son parte de un archipiélago que se organiza alrededor de tres islas principales.

Por Lorena RasjidoTurismo y ambiente · · hace 1 h
Seychelles en el Índico: accesos, presupuesto y los rincones que definen el viaje

Situado a unos 1.500 kilómetros de la costa de Kenia, el archipiélago de Seychelles reúne playas de granito antiguo, un bosque que la Unesco considera Patrimonio de la Humanidad y tortugas gigantes que cruzan los caminos con naturalidad. Casi la mitad de su territorio está protegido como reserva natural, un dato que condiciona la forma de recorrerlo. Para organizar el viaje, los tres focos principales son Mahé, Praslin y La Digue, cada uno con un perfil propio y con actividades que conviene planificar con anticipación.

Mahé, la puerta de entrada

Mahé es el punto de partida obligado, ya que allí funciona el aeropuerto internacional y se encuentra Victoria, una de las capitales más pequeñas del mundo, que puede recorrerse en una sola mañana. El mercado central merece una visita especial, sobre todo los sábados, cuando los pescadores acomodan atunes, pargos y pulpos desde temprano y los puestos de canela, vainilla y especias llenan el lugar de aromas. En el interior, el Parque Nacional Morne Seychellois ocupa buena parte de la isla y alcanza los 905 metros de altitud. La caminata a Copolia, de algo más de una hora, desemboca en una cúpula de granito con plantas carnívoras en las grietas y una vista panorámica sobre el mar. Las playas se reparten por toda la costa: Beau Vallon, al norte, con buena oferta gastronómica cercana; Anse Intendance, al sur, de oleaje fuerte; y Anse Takamaka, rodeada de árboles.

Praslin y La Digue

Praslin se alcanza en quince minutos en avioneta, con tarifas desde 120 dólares por tramo, o en una hora en catamarán, desde 65 dólares. Su atracción central es el Vallée de Mai, un bosque de 19 hectáreas declarado Patrimonio de la Humanidad en 1983, donde crece la palma de coco de mar, cuya semilla puede pesar hasta 25 kilos. La entrada cuesta 31 dólares. En la misma isla se encuentran Anse Lazio, de arena fina, granito rosado y agua que cambia de color según las nubes, y Anse Georgette, de acceso controlado y menor afluencia de visitantes.

  • Avioneta a Praslin: desde 120 dólares por tramo.
  • Catamarán a Praslin: desde 65 dólares.
  • Entrada al Vallée de Mai: 31 dólares.
  • Visita a la fábrica de té de Morne Blanc: alrededor de 3,50 dólares.
  • Degustación en la destilería Takamaka: 9 dólares.
  • Excursión que combina el té y el ron: unos 200 dólares por persona.
  • Alquiler de bicicleta en La Digue: desde 7 dólares.

La Digue se encuentra a quince minutos en ferry desde Praslin. Tiene apenas diez kilómetros cuadrados y prácticamente no circulan autos, por lo que el medio habitual para moverse es la bicicleta, que se alquila desde 7 dólares. Con ese recurso se llega hasta Anse Source d'Argent, ubicada dentro del predio de L'Union Estate, uno de los paisajes más difundidos del archipiélago.

Una cocina de mezcla índica

La gastronomía local combina influencias del océano Índico y se refleja en platos como el curry de pulpo en leche de coco, el pescado con salsa criolla de tomate, cebolla y jengibre, y la ensalada de palmito. Entre los postres aparece el ladob, banana cocida en leche de coco con azúcar y vainilla. Para comprender esa mezcla, el mercado de Victoria constituye el mejor punto de partida, según el material consultado.

LR
Lorena RasjidoTurismo y ambiente

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