Street Fighter llega al cine y la crítica se agarra la cabeza mientras los fans hacen fila para la próxima función
La nueva película basada en el clásico de Capcom abrió una grieta de 36 puntos en Rotten Tomatoes entre el 43% que le puso la prensa especializada y el 79% que le otorgó el público: ¿arte incomprendido o producto hecho a medida del fandom?
Lo dijo sin anestesia uno de los críticos que salieron del preestreno, todavía con la pochocla sin terminar y cara de confusión: "Es un homenaje, no una película, y por eso no la entiendo". La frase, que bien podría resumir el estado de ánimo de medio Hollywood frente a las adaptaciones de videojuegos, vuelve a escena con el estreno de Street Fighter, la versión 2026 dirigida por Kitao Sakurai yprotagonizada por Noah Centineo como Ken, Andrew Koji como Ryu y Callina Liang como Chun-Li.
El resultado en Rotten Tomatoes no deja lugar para las medias tintas. El Tomatómetro, que mide la opinión de la crítica, marcó un 43%, mientras que el Popcornmeter, alimentado por las votaciones del público verificado, trepó hasta el 79%. La diferencia de 36 puntos convierte a esta entrega en uno de los casos más notorios del año en los que prensa y audiencia se miran a la cara y no se reconocen.
Lo que dicen los críticos y lo que dicen los fans
- Críticos: señalan problemas de guión, ritmo irregular y chistes que no funcionan, aunque rescatan las peleas coreografiadas y las animaciones en 2D como sostenes del interés.
- Fans: destacan las actuaciones de Centineo y Liang, la banda sonora con aroma noventoso y la reproducción fiel de los movimientos icónicos del juego.
- La película, según el público, no busca profundidad sino trasladar la energía del arcade a la pantalla y, en esa misión, la consideran cumplida.
Mientras la prensa cultural porteña sigue discutiendo si corresponde medir este tipo de producto con la misma vara que a un drama de festival, el fandom ya canjeó la butaca por la segunda entrega. No es un fenómeno nuevo: la franquicia ya había transitado el camino de las adaptaciones que prescinden del consenso crítico para encontrar su público, y esta vez la respuesta sugiere que la fórmula conserva una vigencia irritante para los críticos y reconfortante para los jugadores.
Ahora bien, hecha la declaración de principios, conviene mirar la cartelera local. Porque, mientras el centro porteño se llena de pochoclos y fonctionnaires del séptimo arte, en los márgenes de la programación oficial siguen pasando cosas. Recomendación de la semana: Dense, obra independiente de la agrupación La Máscara que se exhibe los sábados a las 23 en el teatro Elástico de San Telmo. Es teatro físico, sin pantalla ni cameos de luchadores digitalizados, y demuestra que en Buenos Aires se puede hacer ficción de género sin pedirle permiso a Tomatómetro ni a Popcornmeter.
Y para ir cerrando, va un chiste que les hubiera encantado a los programadores del Septiembre Musical si todavía existiera: cuenta la leyenda que en la próxima edición del festival van a proyectar Street Fighter en una sala al aire libre, y la brisa del río se va a llevar las hojas del guion junto con las hojas del otoño. Habrá que ver si sobreviven los críticos, los fans o las hojas nomás.
