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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Treinta y seis testigos y un traje de seda: el casamiento de Prandi y Ortega que quisieron esconder hasta el último momento

La conductora y el músico se casaron en el Registro Civil de San Isidro con una ceremonia íntima. Ella aclaró que el matrimonio era un símbolo porque ya convivían; él confirmó que fue quien le propuso casamiento. Palito Ortega y Evangelina Salazar estuvieron entre los pocos invitados.

Por Fernando YapuraCultura y espectáculos · · hace 30 d
Treinta y seis testigos y un traje de seda: el casamiento de Prandi y Ortega que quisieron esconder hasta el último momento

"Es más un símbolo, no nos cambiaba nada porque nosotros elegimos estar juntos. Vivimos juntos hace tiempo", dijo Julieta Prandi al salir del Registro Civil de San Isidro, donde se casó este martes 15 de septiembre con Emanuel Ortega. La frase define todo: la boda no fue un punto de partida sino un sellado administrativo de algo que ya estaba en marcha. Cuarenta y dos caracteres de ironía involuntaria que resumen la paradoja de las parejas que se casan para oficializar lo evidente.

La reunión fue chica: 36 personas, contadas una por una, entre familiares y amigos cercanos. Tan chica que Prandi contó que los invitados recibieron el aviso con poca anticipación, estrategia elemental cuando uno quiere evitar que la noticia se filtre antes de que el cura —en este caso, la funcionaria del registro— diga las palabras rituales. Funcionó a medias: la información igual circuló, como siempre pasa, porque en este país hasta el secreto mejor guardado termina en un grupo de WhatsApp antes del mediodía.

Una familia ensamblada con pedigree artístico

Entre los presentes estuvieron Palito Ortega y Evangelina Salazar, los padres del músico, además de Martín Ortega, hermano del novio. La pareja había intentado mantener la fecha en reserva, un detalle que habla del deseo de evitar el show periodístico que finalmente igual ocurrió. Una vez terminado el trámite, ambos hablaron ante los móviles: Emanuel agradeció las muestras de cariño y confirmó que él fue quien le propuso matrimonio a la conductora. Ella, en tanto, aclaró que casarse era un deseo personal: "Si se quiere, yo soy más romántica y era mi sueño casarme", reconoció, como pidiendo disculpas por el componente naif que toda boda contiene, incluso las minimalistas.

El vínculo entre Prandi y Ortega arrancó a mediados de 2020, durante el aislamiento por la pandemia. Los primeros contactos fueron por Instagram, plataforma donde nacen y mueren la mitad de los romances contemporáneos, y luego continuaron con llamadas. El encuentro presencial fue el 13 de agosto de ese año, una fecha que alguien en la pareja seguramente recuerda con precisión de almanaque. Más adelante decidieron convivir y formaron una familia ensamblada, léase: cada uno trajo algo de sus historias previas y lo puso sobre la mesa como en un asado de domingo.

El vestuario y los accesorios: nada de diseñador

Para la ceremonia civil cada uno resolvió el atuendo por su cuenta. Prandi llevó un traje de seda blanco, con blazer amplio y top del mismo color, y aclaró que no lo mandó a hacer a ningún diseñador, dato que en algún portal de moda ya estarán lamentando. Sí había encargado el ramo, detalle que revela dónde están las prioridades de quien dice no haber preparado demasiado. Usó además unos aros azules que le regaló una amiga, accesorio con valor sentimental que probablemente termine en una caja y jamás se vuelva a poner, como pasa con casi todo lo que se usa una sola vez en una boda. Ortega, por su parte, contó que resolvió qué ponerse después de mirar el clima y revisar el armario, procedimiento estándar del hombre que no externaliza la indumentaria.

  • La conductora aclaró que no hubo despedida de soltera.
  • La pareja adelantó que tiene previsto un viaje de luna de miel, sin precisar destino ni fecha en sus declaraciones.
  • Los recién casados agradecieron el cariño recibido durante la jornada.
  • El matrimonio se formalizó en el Registro Civil de San Isidro, con 36 invitados contabilizados.

Uno podría preguntarse qué valor tiene hoy una ceremonia íntima en una época donde las bodas se transmiten por streaming y los invitados se cuentan por cientos. Prandi lo respondió sin proponérselo: cuando ya convivís, casarte no te cambia la vida, te cambia el estado civil. Y a veces alcanza con eso, con un trámite de media hora, un traje de seda y 36 testigos que prometen no subir todo a las redes antes de la medianoche. Spoiler: no cumplieron.

FY
Fernando YapuraCultura y espectáculos

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