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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una ensalada templada de garbanzos y zanahoria, con la cremosidad del tahini como protagonista

La preparación se resuelve en poco más de media hora de horno y se completa con un aderezo a base de pasta de sésamo, limón y salsa de soja. Las opciones de acompañamiento incluyen hojas verdes, un cereal o crackers de semillas.

Por Lorena RasjidoTurismo y ambiente · · hace 12 d
Una ensalada templada de garbanzos y zanahoria, con la cremosidad del tahini como protagonista

La cocina de aprovechamiento encuentra en los garbanzos cocidos un aliado clásico, y esta preparación al horno propone llevarlos a la mesa en una versión templada que combina la legumbre con zanahoria y cebolla de verdeo. La autora de la receta, Lorena Rasjido, especialista en Turismo y ambiente, describió una elaboración que se resuelve en alrededor de treinta minutos de cocción y se corona con un aderezo donde el sésamo se hace presente en dos momentos: como tahini dentro de la salsa y como aceite en la terminación final del plato.

El armado de la fuente y el paso por el horno

Para la parte que va al fuego se necesita una fuente amplia, en la que los garbanzos cocidos se distribuyen en la zona central. Alrededor se acomodan las zanahorias cortadas en láminas delgadas y el verdeo picado en trozos chicos. Sobre ese conjunto se suman pimentón dulce, jengibre en polvo, orégano seco, sal y pimienta, más dos cucharadas de aceite de oliva. Una vez integrados los condimentos, la fuente ingresa al horno por treinta minutos, con una pausa a la mitad del tiempo para revolver y permitir que los sabores se repartan de manera pareja entre la legumbre y las verduras.

La salsa de tahini, en un bol aparte

Mientras la fuente trabaja en el horno, el aderezo se arma en un recipiente pequeño. Allí se unen el tahini, el jugo de limón, la salsa de soja y una cucharada de aceite de oliva. Al inicio la preparación puede parecer cortada, pero al añadir agua caliente y batir con energía adquiere una consistencia cremosa y un color blanquecino que la vuelven un contrapunto suave frente al calor de las especias.

La terminación y los acompañamientos posibles

  • Verter la salsa sobre la fuente recién salida del horno y mezclar hasta cubrir garbanzos y verduras.
  • Sumar pimienta negra recién molida y un hilo de aceite de sésamo antes de llevar a la mesa.
  • Acompañar con hojas verdes para una versión más ligera.
  • Incorporar una porción de cereal cocido para transformar el plato en un plato único más abundante.
  • Servir junto a crackers de semillas, sin necesidad de agregar otra preparación.

Rasjido, en su rol de Turismoy ambiente, suele cerrar sus notas con una recomendación práctica para quienes llevan la receta a la mesa. En este caso, sugirió prestar atención a la textura final del aderezo: si queda demasiado espeso, un chorrito extra de agua caliente puede aligerarlo sin perder cremosidad. La propuesta queda así lista para servirse templada, con el sésamo presente en cada bocado y la opción de elegir, según la ocasión, un acompañamiento más fresco o uno que aporte más cuerpo a la comida.

LR
Lorena RasjidoTurismo y ambiente

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