Una taza de arándanos al día puede ayudar a bajar la presión, según especialistas de Estados Unidos
Nutricionistas y cardiólogos coinciden en que su consumo regular, fresco o congelado, mejora la salud cardiovascular y metabólica.
"Yo le pongo arándanos al yogur todas las mañanas, hace años", dice Marta, mientras espera el 152 en la parada de Cabildo y Juramento, en Belgrano. Lo que esta vecina del barrio hace por instinto, la ciencia empieza a confirmarlo con cada vez más evidencia.
Investigaciones recientes sobre nutrición y salud metabólica muestran que los arándanos actúan sobre varios mecanismos del sistema cardiovascular: relajan los vasos sanguíneos, reducen el colesterol LDL y estabilizan la glucosa. El efecto resulta especialmente relevante para quienes tienen hipertensión, resistencia a la insulina o riesgo cardíaco.
El poder del color oscuro
Los arándanos concentran un compuesto llamado antocianina, el pigmento que les da el color oscuro característico. Según explicó Ashlee Bobrick, nutricionista dietista registrada del Ohio State University Wexner Medical Center, esas moléculas estimulan la producción de óxido nítrico en el organismo, una sustancia que facilita la relajación y la apertura de los vasos sanguíneos. Cuando las arterias se relajan, la sangre circula con menor resistencia y la presión tiende a bajar.
La fibra es otro factor clave. Una taza de arándanos aporta cuatro gramos de este nutriente. Durante la digestión, la fermentación en el intestino genera ácidos grasos de cadena corta que pasan al torrente sanguíneo y participan en la regulación de la presión. Bobrick señaló además que esa fibra ayuda a mantener estable la glucosa y a reducir el colesterol LDL, dos variables directamente relacionadas con la salud del corazón.
Lo que dicen los cardiólogos
“Los arándanos podrían mejorar también la función endotelial, la capa de células que recubre el interior de los vasos sanguíneos y regula su elasticidad. Cuando el endotelio funciona bien, el control de la presión arterial resulta más eficiente.”Parveen Garg, cardiólogo de Keck Medicine de la Universidad del Sur de California
- Una taza diaria es suficiente para obtener los beneficios, ya sea de arándanos frescos o congelados.
- La versión congelada conserva las propiedades activas y permite mantener el hábito todo el año.
- El consumo regular se asocia con menor probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas, entre ellas algunos tipos de cáncer y trastornos neurodegenerativos.
- Para personas con resistencia a la insulina o factores de riesgo cardíaco, el beneficio se amplifica.
Después de leer todo esto, una sola cosa me queda dando vueltas. Si los arándanos están en la verdulería del barrio y cuestan lo que cuestan, ¿por qué no los sumamos a la rutina? Le pido al Ministerio de Salud que difunda este tipo de hallazgos con campañas simples, y a los lectores que prueben durante un mes y me cuenten cómo les fue.
Cecilia Abregú, Sociedad y vida cotidiana.
