Verano en Brasil: suben los vuelos y el alojamiento, pero el cambio puede aliviar los gastos
Los pasajes a Río de Janeiro y Florianópolis superan los 500 dólares, mientras que los hoteles aumentaron cerca de un 10%. El costo de las comidas y los traslados dependerá de la cotización del real.
Por Hugo Barrionuevo, Campo y producción
Quienes preparan sus vacaciones en Brasil para este verano se encuentran con un presupuesto atravesado por dos tendencias distintas: los vuelos y los hoteles registran aumentos en dólares frente a la temporada anterior, mientras que los gastos cotidianos en destino podrían resultar más accesibles si el real pierde valor frente a la moneda estadounidense.
Pasajes y alojamiento: cuánto aumentaron
Los vuelos a Río de Janeiro y Florianópolis, que durante la temporada pasada rondaban los 400 dólares, ahora se consiguen por encima de los 500 dólares. La diferencia representa una suba de al menos el 25%, un incremento que deberá contemplarse desde el inicio al calcular el costo del viaje.
En el caso de los hoteles, los valores en dólares se ubican aproximadamente un 10% por encima de los de hace un año, aunque el precio de cada reserva depende de la ubicación, la categoría y la anticipación. Además, buena parte de las tarifas de temporada alta ya está definida, por lo que una variación del tipo de cambio no implica necesariamente una reducción inmediata del alojamiento.
Qué pasa con los gastos en reales
Una vez en Brasil, los consumos en restaurantes y supermercados, los traslados y los servicios de playa se pagan en reales. Si esa moneda se deprecia frente al dólar, una misma cantidad de dólares permite cubrir más gastos, como muestran estos ejemplos:
- Con una cotización de 5 reales por dólar, un consumo de 500 reales equivale a 100 dólares. Si el dólar pasa a valer 5,25 reales, el mismo gasto cuesta alrededor de 95 dólares.
- Un presupuesto de 2.000 reales representa 400 dólares con la primera cotización y unos 381 dólares con la segunda.
La diferencia efectiva dependerá de la cotización disponible durante el viaje, de los costos de cambio y de la evolución de los precios locales. En el balance final también pesará la proporción del presupuesto destinada a los pasajes y al alojamiento frente a la que se utilice para los gastos en destino.
