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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cincuenta y cinco años después, Los demonios vuelve entera: a Ken Russell la censura no le va a ganar el partido retroactivo

Warner Bros relanza la película en 4K con el montaje que el director dejó listo antes de morir, incluida una escena de posesión que solo existía dentro de un documental. Estreno internacional que también pasará por salas españolas.

Por Fernando YapuraCultura y espectáculos · · hace 9 d
Cincuenta y cinco años después, Los demonios vuelve entera: a Ken Russell la censura no le va a ganar el partido retroactivo

"La película volverá al cine en su versión completa". La frase, pronunciada por un responsable de Warner Bros en la presentación del proyecto, suena a revancha póstuma. Cincuenta y cinco años después de su estreno, Los demonios regresará a las salas con una restauración en 4K del montaje que Ken Russell armó antes de morir, ese que la censura, el Vaticano y los organismos de calificación por edades se empeñaron en desguazar. Lo hará de la mano de Clockwork, la flamante división de cine de autor que la majors acaba de anunciar, como si el estudio necesitara un sello con nombre de boutique para redimir un pecado propio.

La operación tiene miga. No se trata de un mero retoque técnico para venderle la nostalgia a los streamers. Russell, junto al crítico Mark Kermode, se tomó el trabajo de recuperar una secuencia completa que había quedado afuera de la película: la supuesta posesión de las monjas, con el derribo de un crucifijo de gran tamaño incluida, material que hasta ahora solo podía verse dentro de un documental. A eso se suman fragmentos de otros pasajes que habían sufrido recortes, entre ellos escenas de orgías, rearmando así el rompecabezas original.

Una historia con polvo, plagas y un cura demasiado polifacético

La película se inspira en hechos reales del siglo XVII y se desarrolla en una ciudad amurallada de Francia, castigada por la peste. Allí, un grupo de religiosas afirma estar endemoniado y empuja la ejecución de un sacerdote al que acusa de herejía. El religioso, claro, no es un santo: había consolidado su poder en la ciudad y mantenía relaciones carnales con quien se le cruzara. Con esos ingredientes, Russell combinó horror religioso, sexo desatado y una imaginería cercana al peor viaje de ácido, una mezcla que hizo explotar el tablero desde la producción.

El rodaje fue una batalla campal. United Artists se borró y Warner Bros terminó haciéndose cargo. Más tarde, el Vaticano metió cola para impedir que ciertas imágenes se proyectaran y los clasificadores británicos y estadounidenses le clavaron una X sin pedir disculpas. Aun con los cortes, la película fue declarada inadmisible para casi todo el mundo adulto responsable de sí mismo. Ahora, vaya paradoja, el mismo estudio que en su momento la mandó a retocar la va a reestrenar como el director quería.

  • Restauración en 4K del montaje póstumo de Ken Russell.
  • Reincorporación de una escena de posesión con el derribo de un crucifijo gigante, antes solo vista en un documental.
  • Fragmentos de orgías y otros recortes que la censura había hecho desaparecer.
  • Distribución internacional que incluye salas de España, a 55 años del estreno original.
  • Lanzamiento bajo el sello Clockwork, la nueva división de cine de autor de Warner Bros.
“Mientras otros estudios usan las restauraciones para maquillar fracasos, Warner se ahorra la vergüenza de confesar que se equivocó con la tijera y la presenta como una decisión editorial de coleccionista.”Lectura editorial

Habrá que ver qué hace la competencia con su propio calendario de septiembre. Porque, claro, la rentrée siempre viene cargada de títulos franceses premiados, dramas nórdicos con nieve y algún exponente del cine argentino que pugna por un lugar en la grilla. En ese contexto, programar a Russell en versión completa y restaurada es un gesto que, como mínimo, le complica la siesta a la solemnidad festivalera. Si tienen que elegir, váyanse a ver Los demonios en una sala deClockwork: hay pocas oportunidades de ver a un director muerto ganándole un partido que perdió en vida, y encima en la pantalla grande.

Y ya que estamos, una recomendación bien terrenal: si la programación oficial les ofrece otra vez la misma ensalada de títulos previsibles, huyan hacia el cine independiente de siempre, el de las salas chicas que todavía programan de verdad. Los demonios promete ser la excusa perfecta. Después, cuando alguien les pregunte por qué no fueron al Septiembre Musical, dígannle con toda tranquilidad que estaban ocupados recuperando escenas prohibidas, que al menos es una excusa más honesta que la de siempre.

FY
Fernando YapuraCultura y espectáculos

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