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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Samuel L. Jackson y su debilidad confesada: por qué Memoria letal sigue siendo su película del alma

El actor repuso cuál es la producción de su propia filmografía que más disfruta revisitar y sorprendió con una respuesta que nada tiene que ver con Pulp Fiction ni con los Vengadores. Una rareza ochentosa, escrita por Shane Black y rescatada del olvido del videoclub.

Por Fernando YapuraCultura y espectáculos · · hace 29 d
Samuel L. Jackson y su debilidad confesada: por qué Memoria letal sigue siendo su película del alma

"Es mi favorita". Así, sin anestesia ni protocolo de Hollywood, soltó Samuel L. Jackson cuando le preguntaron qué película de las más de cien que lleva en el lomo elegiría para volver a ver. Y lo que salió de su boca no fue Pulp Fiction, ni La isla, ni siquiera uno de los Vengadores: fue Memoria letal, el thriller de acción de 1996 que en el mundo anglosajón se conoce como The Long Kiss Goodnight y que en la Argentina de los noventa pasó bastante inadvertido por el imponente aparato de propaganda del cine de John Woo.

La premisa es de esas que parecen un disparate y, sin embargo, funcionan. Geena Davis interpreta a Samantha Caine, una maestra de escuela media con amnesia que un buen día descubre que su pasado tiene más agujeros que la enseñanza pública. Desesperada, contrata a un detective privado un poco desquiciado para reconstruir su propia historia. El detective es Mitch Hennessy, un personaje que Jackson califica, sin ruborizarse, como su favorito entre todos los que interpretó en su vida.

Un personaje que se le nota en el cuerpo

“Mi personaje favorito es una especie de detective privado un tanto excéntrico, un tipo un poco loco: Mitch Hennessy de 'Memoria letal'. Me encanta esa película, me lo pasé genial con Geena Davis.”Samuel L. Jackson

No es una elección caprichosa. Mitch Hennessy es un tipo común, un perdedor con oficina cochambrosa en una esquina de ciudad mediana, al que la vida le cambia cuando una mujer paga sus servicios para investigarse a sí misma. La pesquisa los lleva a descubrir que Samantha en realidad se llama Charly y que antes de perder la memoria trabajaba como agente letal de la CIA. A partir de ahí, lo que era una comedia romántica con giro fantástico se convierte en un festival de tiroteos, persecuciones y frases del estilo "mi pasado me persigue, literal". La dupla Davis-Jackson funciona porque ninguno de los dos se cree más de lo que es: él, un pícaro entrado en años; ella, una ama de casa que descubre que tiene manos para todo, incluso para lo no tan hogareño.

El guion más caro de Hollywood

  • Guion escrito por Shane Black, comprado por 4 millones de dólares, cifra récord para la venta de un libreto en aquel momento.
  • Presupuesto total de la película: 65 millones de dólares.
  • Recaudación mundial: 95 millones de dólares.
  • El estreno en cines no fue rentable para la productora, lo que contribuyó a que el filme cayera en un cono de sombra inicial.
  • Con el tiempo se convirtió en película de culto, revalorizada en video y luego en streaming.
  • Existió un proyecto de secuela que iba a dirigir Renny Harlin, finalmente cancelado.

Sobre el guion vale detenerse un segundo. Shane Black no era cualquiera en 1994: venía de sacarse un Oscar por Lethal Weapon y de facturar a cambio de guiones pagados cifras hasta entonces inverosímiles. Que un productor pagara cuatro millones de dólares por un libreto sin rodar era una locura que el propio Black disfrutó repetir después con títulos como Arma mortal 4 o El último boy scout. Memoria letal, en ese sentido, es hija del apogeo de los guionistas estrella, esa era en la que un nombre valía más que un director consolidado.

Acá en la Argentina, en cambio, la película se vio poco y se entendió menos. La memoria emotiva la conserva sobre todo cierta generación que la descubrió en el videoclub del barrio, mal doblada, después de medianoche, mezclada con otras cintas de acción de la New Line Cinema de los noventa. Hubo, claro, programadas también por los sempiternos ciclos de cine policial de canales como Volver o, más tarde, I-Sat. Pero la discusión con la programación oficial sigue siendo la misma de siempre: las cadenas siguen privilegiando los mismos veinte títulos de siempre y dejando en el tintero joyitas de culto como esta, que merecería un pase con horario central y debate posterior.

Para ver después de leer esta nota

  • Memoria letal (The Long Kiss Goodnight, 1996): la elegida por Jackson, disponible en plataformas de streaming según catálogo.
  • Kissing a Fool (1998): una comedia romántica poco recordada con David Schwimmer y Jason Lee, para quienes quieran ver a Geena Davis en registro opuesto.
  • Lethal Weapon (1987): para entender de dónde venía Shane Black antes de escribir la película de Jackson.
  • Pulp Fiction (1994): la que todo el mundo esperaba que Jackson nombrara y, sin embargo, quedó afuera de su ranking personal.
  • Pitch Black (2000): otro título de acción/science fiction donde Jackson brilla en rol protagónico y que sigue pidiendo un revisionado.

Si alguien quiere discutirle la elección al propio Jackson, sepa que va a perder. Cuando un actor de su trayectoria y de su olfato para el personaje secundario dice que su favorita es, precisamente, la que no le dio premios ni nominaciones, conviene hacerle caso. Mitch Hennessy es, en definitiva, un recordatorio de que los papeles más recordados de un actor muchas veces no son los que encabezan el cartel, sino los que les permiten robarse la película con un chiste, un gesto y un par de balas. Jackson lo sabe, y no tiene vergüenza de confesarlo.

Y ya que estamos en estas latitudes y arrancó el Septiembre Musical tucumano, ahí va el chiste que el oído duele: la única amnesia que la programación del festival logra provocar es la del público que, año tras año, termina olvidando que existen propuestas independientes a tres cuadras del teatro principal. Capaz que si en lugar de la sinfonía de siempre pusieran a Mitch Hennessy resolviendo un misterio sobre el escenario, la concurrencia aumentaba. Memoria letal, al menos, no defrauda. Del festival, en cambio, mejor ni hablamos.

FY
Fernando YapuraCultura y espectáculos

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